"Santa Teresa de Ávila - Madre Espiritual"
"Nada te turbe: nada te espante. 
Todo se pasa. Dios no se muda. 
La paciencia todo lo alcanza. 
Quien a Dios tiene nada le falta. 
Sólo Dios basta."

DOCTRINA: El rasgo esencial de su pensamiento doctrinal se fundamenta en la unión del recogimiento contemplativo y la actividad práctica: entre los pucheros anda Dios, solía decir cuando alguna de sus monjas se quejaba del poco tiempo que podía dedicar a la práctica del recogimiento y contemplación. Su método clásico de oración se fundamentaba en buscar a Dios en lo más profundo del alma teniendo siempre presente la Sacratísima Humanidad de Jesucristo, fuente y causa de todo el bien para la persona espiritual.

LA OBRA LITERARIA Y MÍSTICA DE SANTA TERESA:

Las obras principales de la Doctora Mística, como reconoce oficialmente la Iglesia Católica a Teresa de Jesús, se pueden dividir de la siguiente forma, aun cuando forman un todo armonioso:

1.-Obras autobiográficas ( VIDA, RELACIONES, FUNDACIONES)
2.- Obras doctrinales ( CAMINO DE PERFECCIÓN, CONCEPTOS DE AMOR DE DIOS, CASTILLO INTERIOR O MORADAS.)
3.- CARTAS Y POESÍAS

El libro de su Vida, obra de madurez (1561-1565) es un prodigio de estilo femenino, lleno sinceridad y frescura. Junto a datos personales e íntimos, gracias a los cuales se pueden conocer todo un proceso personal de entrega a la vida espiritual en sus componentes fundamentales- purgación, iluminación y unión mística- se encuentran también análisis profundos y maravillosos del camino ascético-místico.

Libro de las Relaciones , puede considerarse un complemento del libro de la Vida.

Libro de las Fundaciones, en él se encuentran toda la vida de aventurera a lo divino que fue Sta. Teresa. Hoy nos parece increíble cómo esta mujer admirable pudo recorrer media España fundado conventos con escasos medios y continuas persecuciones. En este libro quedan patentes cualidades tan sobresalientes como: el espíritu de lucha, la capacidad organizativa y emprendedora, la prudencia y su habilidad para relacionarse con toda clase de personas desde el Rey Felipe II, hasta los más humildes mesoneros, arrieros.

Las Fundaciones nos presentan un retablo único de la España del S.XVI.

Libro de las Moradas o Castillo Interior, es la obra cumbre de Sta. Teresa y una de las cumbres de la Mística Experimental. En esta obra maravillosa predomina la unidad basada en la alegoría -metáfora continuada- en la que el alma es comparada con un castillo todo diamante, compuesto de "muchas Moradas, unas en lo alto, otras en lo bajo y otras a los lados; y en el centro o mitad de todas éstas tiene la más principal, que es donde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma". Las tres moradas primeras se corresponden con la primera etapa de la vida espiritual, vía purgativa, las tres siguientes se corresponden con la vía iluminativa; la séptima y última morada con la vía unitiva.

Los conceptos de amor de Dios contienen un comentario original y efusivo sobre el bíblico Cantar de los cantares.

El Camino de Perfección es un tratado de ascética dirigido a las monjas de sus monasterios, en él se ve reflejado el penetrante análisis psicológico que la Santa hace del alma femenina. La mujer que ha experimentado los más grandes gracias místicas, aparece con los pies en el suelo, conocedora de las más profundas motivaciones del alma femenina.

Las cartas tienen una importancia fundamental para conocer la dimensión social de la Santa Andariega, con su estilo único son una muestra interesante de todas las relaciones que la Sta. Teresa desplegó para llevar a cabo la Reforma Carmelitana, se conservan una 400 dirigidas a las personas más plurales por sus oficios, profesión y posición social.

Los poemas son de menor importancia que su obra en prosa, tienen un marcado acento popular y entroncan perfectamente con la lírica del pueblo, entre los poemas más conocido está el que empieza con el verso Vivir sin vivir en mí. La lírica teresiana tiene un tono fervoroso y estilo sencillo.

ESTILO TERESIANO

Santa Teresa escribe por obediencia y muchas veces contra su voluntad. Ajena al artificio literario no pretende nunca trastornar la retórica. Su estilo se mueve dentro del gran principio valdesiano: escribo como hablo, que ella modifica ,cuando afirma: iré hablando con ellas en lo que escribiere, esto fue lo que motivo el juicio literario formulado por Fray Luis de León, quien puso los fundamentos definitivos de todo análisis crítico teresiano. Escribe el excelente crítico: (...) no es menos clara ni menos milagrosa la segunda imagen que dije, los libros; en los cuales, sin ninguna duda, quiso el Espíritu Santo que la Madre Teresa fuese ejemplo rarísimo. Porque en la alteza de las cosas que trata, y en la delicadeza y claridad con que las trata, excede a muchos ingenios; y en la forma de decir, y en la pureza del estilo, y en la gracia y buena compostura de las palabras, y en una elegancia desafeitada que deleita en extremo, dudo yo que haya en nuestra lengua escritura que con ellos se iguale..".

 

Poesía Lírica de Santa Terea de Ávila

Mi Amado para mí

Ya toda me entregué y di
Y de tal suerte he trocado
Que mi Amado para mi
Y yo soy para mi Amado.
 
Cuando el dulce Cazador
Me tiró y dejó herida
En los brazos del amor
Mi alma quedó rendida,
Y cobrando nueva vida
De tal manera he trocado
Que mi Amado para mí
Y yo soy para mi Amado.
 
Hirióme con una flecha
Enherbolada de amor
Y mi alma quedó hecha
Una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
Pues a mi Dios me he entregado,
Y mi Amado para mí
Y yo soy para mi Amado.

Muero porque no muero

Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí
Después que muero de amor,
Porque vivo en el Señor
Que me quiso para Sí.
Cuando el corazón le di
Puso en él este letrero:
Que muero porque no muero.

Esta divina prisión
Del amor con que yo vivo
Ha hecho a Dios mi cautivo
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.

¡Ay, que larga es esta vida,
Qué duros estos destierros,
Esta cárcel y estos hierros
En que el alma esta metida!
Sólo esperar la salida
Me causa dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.

iAy, que vida tan amarga
Do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga
Más pesada que el acero,
Que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
Vivo de que he de morir,
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza.
Muerte do el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
Vida, no me seas molesta,
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
Venga el morir muy ligero,
Que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
Que es la vida verdadera,
Hasta que esta vida muera
No se goza estando viva.
Muerte, no seas esquiva;
Viva muriendo primero,
Que muero porque no muero.

Vida, ¿que puedo yo darle
A mi Dios que vive en mí,
Si no es perderte a ti
Para mejor a El gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
Pues a El solo es al que quiero.
Que muero porque no muero.

Búscate en mí

Alma, buscarte has en Mí,
Y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
Alma, en Mí te retratar,
Que ningún sabio pintor
Supiera con tal primor
Tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
Hermosa, bella, y ansí
En mis entrañas pintada,
Si te pierdes, mi amada,
Alma, buscarte has en Mí.

Que Yo sé que te hallarás
En mi pecho retratada
Y tan al vivo sacada,
Que si te ves te holgarás
Viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
Donde me hallarás a Mí,
No andes de aquí para allí,
Sino, si hallarme quisieres
A Mí, buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
Eres mi casa y morada,
Y ansí llamo en cualquier tiempo,
Si hallo en tu pensamiento
Estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
Porque para hallarme a Mí,
Bastará solo llamarme,
Que a ti iré sin tardarme
Y a Mí buscarme has en ti.

Vuestra Soy

Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
Eterna sabiduría,
Bondad buena al alma mía,
Dios, alteza, un ser, bondad,
La gran vileza mirad
Que hoy os canta amor ansí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes;
Vuestra, pues me redimistes;
Vuestra, pues que me sufristes;
Vuestra, pues que me llamastes;
Vuestra, pues me conservastes;
Vuestra, pues no me perdí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
¿Que mandáis, pues, buen Señor,
Que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le havéis dado
A este esclavo pecador?
Veme aquí, mi dulce Amor,
Amor dulce, veme aquí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
Yo le pongo en vuestra palma
Mi cuerpo, mi vida y alma,
Mis entrañas y afición;
Dulce Esposo y redención,
Pues por vuestra me ofrecí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
Dad salud o enfermedad,
Honra o deshonra me dad,
Dadme guerra o paz cumplida,
Flaqueza o fuerza a mi vida,
Que a todo digo que sí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
Dadme consuelo o desconsuelo,
Dadme alegría o tristeza,
Dadme infierno o dadme cielo,
Vida dulce, sol sin velo,
Pues del todo me rendí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
Si no, dadme sequedad,
Si abundancia y devoción,
Y si no esterilidad.

Soberana Majestad,
Sólo hallo paz aquí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme, pues, sabiduría,
O por amor ignorancia.

Dadme años de abundancia
O de hambre y carestía,
Dad tiniebla o claro día,
Revolvedme aquí o allí.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que este holgando,
Quiero por amor holgar,
Si me mandáis trabajar,
Morir quiero trabajando.

Decid, dónde, cómo y cuándo.
Decid, dulce Amor, decid.
¿Qué mandáis hacer de mí?
Dadme Calvario o Tabor,
Desierto o tierra abundosa,
Sea Job en el dolor,
O Juan que al pecho reposa;
Sea viña fructuosa
O estéril, si cumple ansí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Sea Josef puesto en cadenas
O de Egipto Adelantado,
O David sufriendo penas,
O ya David encumbrado.
Sea Jonás anegado,
O libertado de allí.

¿Qué mandáis hacer de mí?
Esté callando o hablando,
Haga fruto o no le haga,
Muéstreme la Ley mi llaga,
Goce de Evangelio blando,
Esté penando o gozando,
Sólo Vos en mí vivid.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, para Vos nací,
¿Qué mandáis hacer de mí?

Hermosura de Dios

¡Oh, Hermosura que excedéis
 a todas las hermosuras!
 Sin herir dolor hacéis,
 Y sin dolor deshacéis
 El amor de las criaturas.
 
 ¡Oh, ñudo que así juntáis
 Dos cosas tan desiguales!
 No sé por qué os desatáis,
 Pues atado fuerza dais
 A tener por bien los males.
 
 Juntáis quien no tiene ser
 Con el Ser que no se acaba:
 Sin acabar acabáis,
 Sin tener que amar amáis,
 Engrandecéis vuestra nada

Ayes del destierro

¡Cuán triste es, Dios mío;
La vida sin ti!
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Carrera muy larga
Es la de este suelo,
Morada penosa,
Muy duro destierro.
¡Oh dueño adorado,
Sácame de aquí!
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Lúgubre es la vida,
Amarga en estremo;
Que no vive el alma
Que está de ti lejos.
¡Oh dulce bien mío,
Que soy infeliz!
Ansiosa de verte
Deseo morir.

iOh muerte benigna,
Socorre mis penas!
Tus golpes son dulces,
Que el alma libertan.
iQue dicha, oh mi amado,
Estar junto a Ti!
Ansiosa de verte
Deseo morir.

El amor mundano
Apega a esta vida;
El amor divino
Por la otra suspira.
Sin ti, Dios eterno,
¿Quien puede vivir?
Ansiosa de verte
Deseo morir.

La vida terrena
Es continuo duelo;
Vida verdadera
La hay sólo en el cielo.
Permite, Dios mío,
Que viva yo allí.
Ansiosa de verte
Deseo morir.

¿Quien es el que teme
La muerte del cuerpo,
Si con ella logra
Un placer inmenso?
¡Oh, sí, el de amarte,
Dios mío, sin fin!
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Mi alma afligida
Gime y desfallece.
iAy! ¿Quien de su amado
Puede estar ausente?
Acabe ya, acabe
Aqueste sufrir.
Ansiosa de verte
Deseo morir.

El barbo cogido
En doloso anzuelo
Encuentra en la muerte
El fin del tormento.
iAy!, también yo sufro,
Bien mío, sin ti.
Y Ansiosa de verte
Deseo morir.

En vano mi alma
Te busca, ioh mi dueño!;
Tu siempre invisible
No alivias su anhelo.
iAy!, esto la inflama
Hasta prorrumpir:
Ansiosa de verte
Deseo morir.

iAy!, cuando te dignas
Entrar en mí pecho,
Dios mío, al instante
El perderte temo.
Tal pena me aflige
Y me hace decir:
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Haz, Señor, que acabe
Tan larga agonía,
Socorre a tu sierva
Que por ti suspira.
Rompe aquestos hierros
Y sea feliz.
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Mas no, dueño amado,
Que es justo padezca;
Que expíe mis yerros,
Mis culpas inmensas.
iAy!, logren mis lágrimas
Te dignes oír
Ansiosa de verte
Deseo morir.

Loas a la Cruz

Cruz, descanso sabroso de mi vida,
Vos seáis la bienvenida.

iOh bandera, en cuyo amparo
El más flaco será fuerte!
iOh, vida de nuestra muerte,
Que bien la has resucitado!
AI león has amansado,
Pues por ti perdió la vida.
Vos seáis la bienvenida.

Quien no os ama está cautivo
Y ajeno de libertad;
Quien a vos quiere allegar
No tendrá en nada desvío.
iOh dichoso poderío
Donde el mal no halla cabida!
Vos seáis la bienvenida.

Vos fuisteis la libertad
De nuestro gran cautiverio;
Por vos se reparó mi mal
Con tan costoso remedio,
Para con Dios fuiste medio
De alegría conseguida.
Vos seáis la bienvenida.

La Cruz

En la cruz esta la vida
Y el consuelo,
Y ella sola es el camino
Para el cielo.

En la cruz esta el Señor
De cielo y tierra
Y el gozar de mucha paz,
Aunque haya guerra,
Todos los males destierra
En este suelo,
Y ella sola es el camino
Para el cielo.

De la cruz dice la Esposa
A su Querido
Que es una palma preciosa
Donde ha subido,
Y su fruto le ha sabido
A Dios del cielo,
Y ella sola es el camino
Para el cielo.

Es una oliva preciosa
La santa cruz,
Que con su aceite nos unta
Y nos da luz.
Toma, alma mía, la cruz
Con gran consuelo,
Y ella sola es el camino
Para el cielo.

Es la cruz el árbol verde
Y deseado
De la Esposa que a su sombra
Se ha sentado
Para gozar de su Amado,
El Rey del cielo,
Y ella sola es el camino
Para el cielo.

El alma que a Dios está
Toda rendida,
Y muy de veras del mundo
Desasida
La cruz le es árbol de vida
Y de consuelo,
Y un camino deleitoso
Para el cielo.

Después que se puso en cruz
El Salvador,
En la cruz esta la gloria
Y el honor,
Y en el padecer dolor
Vida y consuelo,
Y el camino mas seguro
Para el cielo.

1515.28.3:

Miércoles de Pasión, nace en Avila, de don Alonso Alvarez de Cepeda y de Doña Beatriz de Ahumada.

1522:

Huye con su hermano Rodrigo a "tierra de moros".

1528:

Escribe un libro de caballería, que quema. Muere su madre y se apega a un primo y a una pariente.

1531:

Es internada en Santa María de Gracia.

1532:

Sale enterma de su internado.

1533:

Declara a su padre la vocación religiosa.

1535.2.11:

Huye de casa y entra en el convento de la Encarnación.

1536.2.11:

Viste el hábito del Carmen.

1537.3.11:

Hace la profesión.

1537:

Otoño: Sale enferma

1539:

Cae gravemente enferma. Pide confesión y queda cuatro días como muerta, pero su padre no deja que la entierren.

1539:

Regresa tullida al convento de la Encarnación y así permanece tres años.

1542:

Se siente curada por intercesión de San José

1543.26.12:

Muere su padre y le asiste

1554:

La vista del Cristo Llagado y la lectura de las Confesiones de San Agustín ayudan a su conversión definitiva.

1556:

Mayo: Desposorio Místico de Santa Teresa.

1559.29.6:

Su primera visión intelectual de Cristo.

1560:

Escribe la primera Cuenta de conciencia. Hace voto de obrar lo más perfecto.

1562.7.2:

Pío IV otorga el breve de la fundación de San José de Avila.

1562:

Junio. Concluye el libro de la Vida.

1562.24.8:

Vistieron el hábito las cuatro primeras descalzas y se puso el Santísimo en la Capilla de San José.

1563:

Escribe las Constituciones que aprobará en 1565 Pío IV.

1567:

El Padre general Rubeo se encuentra con Santa Teresa y aprueba lo que ha hecho por la Reforma.

1567.16.8:

Le permite Rubeo fundar dos conventos de frailes.

1567.28.11:

Empieza la reforma de los Padres con la inauguración de Duruelo.

1569:

Escribe Exclamaciones.

1572:

Septiembre: Escribe el Desafío espiritual.

1573:

Firma y aprueba una copia del Camino de Perfección.

1573.25.8:

Empieza a escribir las Fundaciones.

1574:

Escribe la segunda redacción de Meditaciones sobre el Cantar de los Cantares.

1577.2.6:

Empieza a escribir las Moradas, que acaba el 29.11.

1582.4.10:

Muere en Alba de Tormes a los 67 años y medio a las nueve de la noche.

1614.24.4:

Beatificada por Pablo V.

1622.12.3:

Canonizada por Gregono XV.

1965.18.8:

Pablo VI la nombra Patrona de los escritores españoles.

1970.27.9:

Pablo VI la nombra la primera mujer Doctora de la Iglesia.

Autobiografía: La escribe por obediencia para iluminar a sus directores en el período más difícil de su vida: 1562-1565.

Camino de Perfección: La autobiografía no era para todos El P. Báñez, le manda escriba esta obra. Lo hizo entre 1564-67.

Castillo interior: Es su mejor obra. Completa el Camino. Escrita por obedecer al P. Gracián. La escribió del 2 de junio al 29 de noviembre de 1577. Tenía 62 años.

Las fundaciones: Escrito en varias etapas. Histórico.

Relaciones espirituales: 66, sirven para dar a conocer su vida interior a los confesores.

Pensamientos sobre el amor de Dios: Un breve tratado sobre el Cantar de los Cantares En 1571 lo presentó al P. Diego Yagúes, O.P., y lo quemó, pero había copias y pudo salvarse.

Exclamaciones del alma: 1567. Sentimientos espontáneos, después de la comunión.

Constituciones para las Monjas. Son un monumento de experiencia. En 1567 las presentó al P. Rubeo.

Modo de visitarlos conventos: Por obediencia al P. Gracián lo escribió entre 1576-1580.

Poesías: Sin preocuparse demasiado de rimas. Desahogo del corazón y alegría para las Hermanas.

Cartas- Epistolario: Son muchas y muy importantes y tratan de los temas más variados.

Avisos y escritos varios: Atribuidos a la Santa y escritos en diversas épocas de su vida

"Señor, Dios nuestro, que, por tu Espíritu, has suscitado a Santa Teresa para mostrar atu Iglesia el camino de la perfección,
concédenos vivir de su doctnna y enciende en nosotros
el deseo de la verdadera santidad".
Amén

De su rara belleza nos da una descripción Sor Maria de San José. Dice: "Era esta santa de mediana estatura, antes grande que pequeña. Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo. Era un rostro nada común, extraordinario, y de suerte que no se puede decir redondo ni aguileño; los tercios de él iguales, la frente ancha e igual y muy hermosa; las cejas de color rubio oscuro, con poca semejanza de negro, anchas y algo arqueadas; los ojos vivos, negros y redondos, no muy grandes, más bien puestos La nariz redonda y en derecho de los lagrimales para arriba, disminuidas hasta igualar con las cejas, formando un apacible entrecejo. Era gruesa más que flaca, y en todo bien proporcionada; tenía muy lindas manos, aunque pequeñas; en el rostro, al lado izquierdo, tres lunares... en derecho unos de otros, comenzando desde abajo de la boca el que mayor y otro entre la boca y la nariz y el último en la nariz, más cerca de abajo que de arriba. Era en todo perfecta"

Los Santos Carmelitas by P. Rafael María López-Melús
Poesías tomadas del libro "Santa Teresa de Jesús, Obras Completas"
Bibliografía:
Butler, Vida de los Santos
Sálesman, Eliécer; Vida de los Santos.
Sgarbossa, Mario y  Luigi Giovannini, Un Santo Para Cada Dia

Página en constante crecimiento espiritual

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