Juglar: Mauricio Rodríguez
Viento

 

Fotografía: Medina del Campo - España enero 2002 (YK® para Juglares) -

Dicen mis recuerdos que cuando el viento sopla con saña es porque Satán se encuentra enfurecido. Que le llena de fastidio el amor que se puede tener en la tierra y que la felicidad lo convierte en viento. Entonces, se desata con ira indómita para traer sufrimiento a la humanidad y hace que el amor de convierta en dolor y la tranquilidad en caos. 

Esta tarde, Satán ha salido de su averno y ronda por las calles de mI ciudad. Me llena la mente de pensamientos y temores que me quieren hacer estallar el cerebro. No soy de las personas que se caracterizan por llevar una vida religiosamente recta y por lo mismo siento que si para algo estoy preparado es para iniciar el viaje al infierno y formar parte de las miles de almas que no entienden de mensajes celestiales.

Cada vez que el cierzo sopla en este invierno, creo que la hora ha llegado. Esta ocasión estoy dispuesto a pelear por el alma que nunca he sabido tener. A lo mejor el alma es una invención más de nuestra imaginación y sin embargo, si algo hay más aterrador que ir al infierno después de la muerte, es morir y permanecer en la nada. El enemigo ha llegado esta tarde y estoy dispuesto a luchar con Él. Cierro los puños, estoy atento a las ventanas y no separo la vista del corredor. Espero. Nada hay peor que una espera lenta de algo que a lo mejor jamás llegará. Volteo a la izquierda y una sonrisa me tranquiliza, ella está conmigo y me abraza, nada me importa ya, no podrá quitarme el alma el gran traidor porque mi alma ha sido ofrendada a ella que gustosa la aceptó, sin embargo el temor me ronda el pensamiento. 

Entonces sopla con más fuerza que nunca y me hace caer sobre mis rodillas y su silbido me destroza los oídos. Un jaloneo y su fuerte silbido semejante a un chillido me hace abrir los ojos y de repente el viento ha cesado. Volteó a mi izquierda y ella me pregunta: ..otra vez durmiendo en medio del trabajo?. Afuera una suave brisa agita los árboles... ...y aún sigo vivo.

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