Las raíces aún anidan en la Tierra

Siempre danzando entre el ir y venir de lo cotidiano, olvidando lo importante: 
la unión, el tener objetivos claros. 
Divide y venceras , dice el dicho. Divididos no hacen falta pretextos, hemos cedido el territorio.
La dignidad la conservamos. Falta tanto por hacer

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerLa Traición: es no entregarnos con verdad a la vida. No es lo que hacemos, es lo que dejamos de hacer. Es no tener palabra "real", no ser consistente, coherente entre pensamiento, palabra y obra. Es tener doble moral. Los valores son intemporales.

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerLos Desertores: somos todos, cuando no queremos darnos cuenta que tenemos: "deberes y derechos". 

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerLa Corrupción: la fomentamos y solapamos con pequeñas trampas, con engaños a diario. Es también no tener claro lo que debemos hacer como derecho y como obligación moral.

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerLos Caballeros y las Damas de La Libertad: son el saber, la solidaridad, el diálogo, la responsabilidad, el compromiso, la entendecia de que habitamos el mismo espacio. El ocuparnos en vez de preocuparnos. El ser parte de la solución y no del problema.

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerLos Misterios de la Libertad: Están encerrados en la Tierra , en nuestras raíces, en nuestra sangre. Se reduce a tener objetivos bien claros de lo que es correcto y lo que no. Y sobre todo a mantener la fe. 

Las raíces aún anidan en la Tierra.

"Sueño
que llegará el día
en que los hombres
se elevarán por encima de sí mismos
y comprenderán que están hechos para vivir juntos,
en hermandad.
Todavía sueño hoy que la guerra se acabará.
Todavía sueño que con esta fe seremos capaces de transforma los límites de la desesperación.
Con esta fe podremos anticipar el día de paz en la tierra
y de buena voluntad para todos los hombres".


Martín Luther King

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacer
Las raíces aún anidan en la tierra, pero hay tanto dolor en el mundo, el cuál va como desnudo, que no sé todo el tiempo cómo enfrentarlo. Darle la cara a la vida, con la vida misma es negar sentirme derrotada sin haber encontrado algo qué hacer. Siempre intentando estar de frente al sol, recibir la lluvia con la cara levantada y más temprano que tarde ver que la libertad no sólo es una palabra más y que contiene deberes morales más que todo, el deber moral de manetener la palabra. Porque la libertad tiene una forma y sentido pero contenida dentro de cada uno. No se puede ser prisionero de la libertad y tanto usted que me lee, como yo, conocemos unos cuantos.

Se necesita redoblar el esfuerzos sin vacilación. Cada quién en su contexto. Yo uso la ruta de la palabra e intento sobre todo ser coherente, no se puede hablar de libertad sin comprender que somos seres en evolución constante, aunque parezca que vamos en retroceso.

El tinglado esta montado, en realidad ni la droga ni las armas importan. Tampoco creo que importen los jóvenes, ni el futuro del planeta, ni los ríos, ni los ojos desesperanzados de la gente, ni el lodo, ni el pueblo, ni los que cruzan la frontera, ni la pobreza, ni el desempleo, ni la guerra, ni los perros atropellados, ni los experimentos crueles, ni los niños abandonados, ni el no ser autónomos en alimentación o educación; tampoco importa que la democracia no es sólo saber, sino tomar decisiones al respecto; saber decir no o si pero con convicción. Es el poder y el dinero. Hermanos siameses del desatino del hombre.

El poder empobrecea los espíritus. Es como un ácido, que revela rápidamente lo peor que hay en el ser humano. Cualquiera en circunstancias ideales es presa fácil de ésto. Sólo es cuestión de carecer de moral, de familia, de amigos, de raíces, de amor a la tierra. Es no tener principios, ni canciones, ni poesía, ni verde de campo en los ojos, ni sangre en las venas, ni blanco en el alma, ni rojo en la sangre, para olvidar que pertenecemos a una sola raza : "la humana". Que por más que acumulen no se podrán llevar cuando mueran.

Seguimos pagando el tributo

En la antigüedad la práctica para esperar buena cosecha y apaciguar la ira de los Dioses era sacrificar una virgen o un guerrero sacándole el corazón e inmolarlo para la gloria y salvación del pueblo; ésta costumbre es considerada en la época actual/civilizada, como "salvaje". Sin embargo, las cosas no son tan claras y civilizadas como parecen.

Ahora se ofrece a ese dios "El Poder" la inmolación de un raza, que al igual que la virgen es principiante, sin conocimientos, sin defensa. Al igual que el guerrero, tiene un inmenso deseo de ser valiente ante la adversidad. En aras de la conservación del poder esta práctica es considerada en la época actual: "civilizada". Este es el juego de la doble moral, nos venden historias que parecen reales, pero habrá que saber distinguir entre lo que "es" y "parecer ser".

El fin es obsceno, ya que sólo es el deseo de posesión del dinero como medio absoluto de poder, sea cual sea el camino, lo que parece que importa. El problema de la guerra, la droga, la pobreza, la marginación, la corrupción, la traición y sobre todo la falta de educación no se suscribe a un país determinado; pensar en secciones lapida la esperanza de la raza humana. Existen en el mundo entero circunstancias de desventaja y muerte ... no podemos (debemos) soslayar, hay que asumir y enfrentar.

El "ahora" y el "aquí" resultan esenciales ya que la sociedad consecuentemente proclama el ingrediente ético que es inherente a la vida. Esa vida que deberíamos hacer por libre elección y que se ve detenida en un inmenso horizonte de imposibilidades.

No son las circunstancias, sino nosotros los que haremos el cambio, el saber" sirve como instrumento para aprovechar la razón. Como dijo Marco Aurelio: "Dios a dado a cada hombre un "espíritu interior", para dirigirlo: la razón. La virtud es la vida de la razón". Todos tenemos el derecho a tener "derechos". (suena repetitivo, pero no lo es).

Todos deberíamos saber que tenemos derechos y obligaciones. El derecho de tener una Humanidad con objetivos claros y definidos. Educación y comida para todos. Y amor e inteligencia, porque en estas guerras absurdas vamos olvidando esos dos principios fundamentales de la razón de ser.

Las evidencias del mundo, de las circunstancias, de las situaciones, implican que las ideas frágiles carecen de fluido, de corazón, de calidez, de comunicación. Sólo tomarán importancia cuando tengan sentido y se llenen de fuerza vital. Se necesita tiempo. El mismo que nos dá posibilidad y nos mata. El mismo que nos dá la vida y marca el final de la misma. Tenemos razón, pero igual que los cavernarios podemos seguir así (no digo seguir viviendo), sólo digo: seguir sobreviviendo sin usarla.Tenemos la posibilidad de recrearnos, de ser "seres humanos" o "basura". Solidarios con los demás pensando en la sobreviviencia de la raza, no de una familia en particular. Merecemos lo mejor, pero hasta que no estemos realmente convencidos de ésto, nada valdrá que sea cierto. Hay que darle chispa a la palabra, vida, razones, fuerza, SENTIDO, poner el alma para pasar de "sueños" a "realidades". Y sin dejar de soñar hay que ir bien despiertos cada día.

No somos humanos, nos hacemos humanos. No somos basura, compramos la idea de serla. No somos. Y somos al mismo tiempo. No somos sólo habitantes de un espacio con una nacionalidad, como hombres y mujeres, el mundo es nuestro país sin fronteras. No somos libres hasta que asumimos el derecho de serlo, de que todos los niños tengan educación, amor y comida. No somos bestias, no somos "colores", somos ¡humanos!. Tampoco es un sueño meramente romántico, es la responsabilidad de hacer en el pequeño espacio que nos toca y de ahí partir.

Es la reflexión a la historia. No existen adivinos sino historiadores. Ver el pasado es ver el futuro. Se puede gobernar en la paz, pero es más fácil hacerlo en la guerra, es simplemente, junto con la droga lo que más deja dinero y volvemos al poder. Tampoco basta gobernar en la paz, sino saber elegir a los sucesores.

A Antonio Pío no se le conoce mucho en la historia de Roma, ¡el pobre!, nunca cometió un crimen real, su único crimen fue nombrar al sucesor. Crímenes, ¡eso es!. Es lo que hay en el fondo. La lucha, el "cainismo" eterno. ¿De dónde surge el ser?, ¿del lodo ?, ¿de los escombros?, ¿de la droga?, ¿de la venta de armas?, de los hombres o mujeres que tienen doble mora, haciendo cosas a escondidas y siendo a la luz del día ¿honestos?. ¿Del Caín primero?. ¿De la falta de fuerza de mi tinta?, ¿de mi cabeza que está fría, mientras mi corazón arde?. ¿De dónde?. ¿De la verdad?, ¿de Dios?.

Creo que la respuesta no es para esas preguntas, quizá la pregunta debería ser ¿de la falta de amor?. Da lo mismo la muerte de uno que de mil. Es la vida lo que importa. Y la vida empieza en el círculo más cercano. ¿Cuántos defienden la libertad pero en casa son dictadores?. ¿Cuántos defienden la vida pero matan el corazón de una mujer?. ¿Cuántos matan la fe y la esperanza en el hijo/a?. ¿Acaso esos crímenes no cuentan?. Cuentan, todos cuentan. Pero no cuentan en los votos ni los ancianos, ni los niños ... son un "no negocio", pero son negociables cuando se usan como peones de un gran ajedrez para defenderlos, atacando sus derechos esenciales que son: amor y respeto.

Es absolutamente necesario y urgente empezar por los cercanos y no gastarnos en preocuparnos por lo que no está (todavía) en nuestras manos solucionar. Se ve tanta gente defendiendo la libertad y los derechos humanos pero en su vida personal trasgreden los derechos de sus parejas, mienten, engañan, pero tienen una banderita verde en el pecho. Pueden romper el corazón de su pareja, pero al otro día salen a defender los derechos de los hombres. ¡Jo!, eso es un invento, un hombre o mujer con lealtad y valores impone justicia en su corazón primero, luego, si es que aún tiene valor sale a defender con ejemplo, las causas de la injusticia. Para defender la justicia habría que ser justo y ser justo es un trabajo, una disciplina, un obrar como se dice y no como parece decirse.

Lo "peor" está por venir, o mejor dicho está en el porvenir, sino tomamos conciencia que el cambio se genera en uno mismo primero. No es posible salir y alumbrar al mundo, sino se tiene luz propia. La luz que nace del conocimiento y de la conciencia. Aún hay tiempo; hay que llorar a gritos si es necesario, sacar el coraje, las agallas de nuestros miedos, pero no permitir que nos paralice ni la pereza, ni el miedo, ni la abulia, ni el egoísmo, ni la mediocridad. Tenemos la libertad de seguir soñando despiertos; y luchar cada día por lograr convertir en realidad nuestros sueños.

Tenemos derecho a tener planes de vida, objetivos como humanos, familia, sociedad, nación, humanidad; sea cual sea el sitio, tenemos derechos y obligaciones de trabajar constantemente, como un regalo del cielo, no como una carga o algo que no tiene más remedio de ser.

Tenemos derecho a tener proyectos de vida, de país, de nación, de continente, de planeta, de universo, de personas. Porque en contra de todo el AMOR y a FE están presentes para recordarnos que en la vida, los pesos, los dólares, las liras, los dracmas, las libras, son sólo ilusiones. Que un día tienes y otro quién sabe!... y que por más que tengas "de todas maneras te vas a morir".... la vida no se compra. Y que al final, todos, con denarios o deudas seremos iguales.

Duele, duele el mundo, el ser humano, la herencia a los hijos, pero el dolor es un combustible para "hacer" - no digo que sea agradable -, pero la crueldad es sólo una manifestación humana. Creo que hay que empezar a ocuparnos por casa con el corazón.

El servir no como medida para "llegar al cielo" sino como necesidad gustosa. Es básico aplicarla con los cercanos y luego hacer crecer la llama del gusto por hacer las cosas bien. Cuidar y defender la vida, sea quien sea el portador de la misma. Allí es donde radica la verdadera dificultad, porque ser buena con miles (es fácil), pero que tarea tan complicada ser coherente con uno mismo, con la familia, con los amigos, con los que pasan, con los que nos caen mal, con los que hay que atender aunque estemos cansados o aburridos.

El reto es ser leal y comprometido con uno mismo; darse con verdad y sin miedo. De granito en granito se junta un montoncito.... ¿cuántos montoncitos seremos capaces de reunir hoy?.

Hay que hacer lo que nos toca. Re-educarnos y educar a las nuevas generaciones con más voluntad, y entregarles lo mejor que tenemos: ¡la dignidad !. Para que se acreciente. Después de todo, el destino de los hombres y de las naciones no está en el cosmos. El destino y la creencia esta dentro de nosotros mismos, se forja con carácter, sin dejarnos romper por las esencias ciegas, ni por las mentiras.

No tengo soluciones, aunque intento no ser parte del problema, tampoco tengo afiliaciones políticas, de hecho me fastidia un mucho, porque entre la demagogia y los discursos camuflajean el lavado de cerebro, esto no quiere decir que no tenga convicciones, pero éstas prefiero mantenerlas a salvo de cualquier afiliación. Tengo convicciones morales y una propuesta: que la sangre que riega nuestro mundo no sea sólo un testigo mudo de nuestra bolsa de culpabilidades, frustraciones perennes, esclavizándonos en la desesperanza, criticando por hábito sin hacer nada real; convirtiéndonos en cobardes por facilidad, perezosos porque así "dicen que somos".

La sangre debe dar una herencia mejor; el deber ineludible, de defender los derechos sin escudarse en el no tengo conocimiento. Encontrar que la libertad nace en la conciencia de lo que nos toca hacer, de nuestra voluntad de hacerlo, con la cabeza fría y el corazón ardiendo.

No dejar pasar un día ya que todos somos capaces de las mejores acciones y de la peores. Elegir y hacer es la batalla cotidiana. Enfrentar la salida del sol con certeza, con valentía, con energía, con una sonrisa, con la única conciencia de que no somos eternos. Esperar en la certeza es hacer en el día a día. En todos lados se llora y se ríe. En todos los lugares de la tierra hay mujeres, hombres, jóvenes, niños orgullosos de sus raíces; que saben de dónde vienes y hacia adonde quieren llegar.

El espíritu ahí está , nos une a todos los seres humanos. Y no parará hasta verse libre. La humanidad anhela llenarse de sol y felicidad, de luces amarillas, de cielos sin fatigas de sueños acuáticos. Son minoría los que no lo desean.

El mundo somos todos, con la misma huella exigente de humanidad porque las raíces aún anidan en la tierra.

Las raíces aún anidan en la tierra pero falta tanto por hacerYlia
Las Raíces ©

Página en constante grito de paz

Siempre haciendo.
Porque lloverá y brotará de la Tierra: 
¡ Libertad !

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