"Trasplante de corazón"
Amparo Tello

Quién mejor para ilustrar esta sección que un guerrero con corazón de león? - "El amor es un invitado inesperado. Su manera de llegar es sorprendente, toca la mano, nos toma del brazo, nos besa sin decir nada" Ylia Kazama

--La verdad Raúl eso está bien para los chiquillos. Recuerdo que de niño me encantaba ver "Un paso al más allá o "Dimensión Desconocida" y ya entrando a mi juventud recuerdo un programa español excelente, caray no me acuerdo, lo tengo en la punta de la lengua.

--Ya sé Alejo ¿no será la de un tal Ibañez cuya presentación la hacía en teatro?

--Sí, pero quiero acordarme. ¿Cómo olvidar algo que me trajo tantos sudores?

--Bueno Alejo, dejémoslo para más tarde. Ahora responde a la pregunta que te hice.

--La verdad hermano. !No!, un no tajante. Aunque me aspen no creo en eso.

--Entonces dame tu opinión. Primero quiero que me digas si has notado algún cambio en mi comportamiento.

--Raúl, para ser sincero me alegra. Esto lo ha notado todo el mundo. Has dejado de ser el mustio, llorón y típico suicida. Sí, es obvio tu cambio, tan obvio que estamos juntos aquí en tu recámara como cuando éramos estudiantes de colegio.

--Pues, bien Alejo, a eso quería llegar. Acomódate bien, si deseas saca una chela del frigider para que te dé valor.

--Raúl, espero que tu cambio no tenga que ver con que te has vuelto un maníaco y aquí yo he caído con la inocencia de un nené en tus redes.

--No, Alejo, nada de eso. Pero primero quiero hacerte un reencuentro breve antes de llegar a lo que me interesa compartir contigo. Yo estaba cansado de sufrir, de luchar contra imposibles. Mi vida se había vuelto una calamidad completa. Todo absolutamente todo lo que yo tocaba en vez de convertirse en oro, se convertía en desgracia, separación, humillación. Siempre di lo mejor de mí y ¿qué recibía a cambio?.

Patadas en el trasero, pero bueno fuera en el trasero de carne y hueso, era en el trasero del alma. Así que despechado, sin alicientes para continuar un día más de mi vida decidí quitarme mi paupérrima existencia.

--¿Fuíste capaz de concenbirlo Raúl?

--No... no tuve tiempo de llevarlo a cabo. Recuerdo perfectamente aquel día: Era una mañana nublada de agosto, un 15 para ser más exacto. Aquel día Angela me cortó con una desfachatez que no puedes imaginarte.

--Raúl, por amor nadie muere y menos porque te cortan... a menos que.

--A menos que nada Alejo. Cuando uno da amor sincero, cuando uno sacrifica hasta los sueños propios, cuando tú crees en la persona que se ha unido a tí para toda la vida y esa misma persona te... no encuentro las palabras y la verdad no vale la pena, lo que quiero que comprendas es que yo no era yo, sino un hombre sin el menor aliciente para sobrevivir en este valle de lágrimas. Esa noche me eché como un costal de papas en mi cama, cerré los ojos con la siguiente convicción: "mañana compraré barbitúricos, los ingeriré y adiós mundo equivocado". 

--Raúl, eso no me lo habías platicado.

--Por favor Alejo, no me interrumpas. Esa noche tuve un sueño de esos que sólo caben en la imaginación. Entre brumas, como medio despierto y dormido vi a dos aludos.

--¿Aludos, has dicho Raúl? Compadre a lo mejor ya estabas alucinando antes de tomarte las pastillas.

--Déjate de payasadas Alejo, déjame terminar o simplemente aquí quedó la historia.

--No cuñado, sigue... pero antes permíteme otra chelita.

--Los aludos, Alejo, eran ángeles. Eran dos, estaban juntos. Uno de ellos el que estaba más cerca de mí le dijo al otro: "A pesar de que es la séptima vez que reencarna no ha aprendido a conducir sus sentimientos. Es preciso que le hagamos un transplante de corazón". El otro le replicó: "¿Estás loco?, esto no es de nuestra incumbencia." El ángel que estaba a mi lado, quien parecía ser mi ángel guardián (esto lo creo por la vehemencia que ponía en sus palabras) le respondió: "si no lo hago lo perderé". Traté de escuchar más, pero era casi imperceptible sus palabras. Tan sólo logre captar las últimas de mi supuesto ángel guardián que le decía a su compañero: "Sacaré tu corazón y se lo colocaremos a Raúl. El ya no tendrá otra oportunidad y la verdad me daría pena no reencontrarme con él en los cielos por los siglos de los siglos. En el estado en que se encuentra, donde la pasión, la desilución domina al ser, hará que inevitablemente pierda los estribos. Mañana sería un suicida, por lo tanto se quemará eternamente".

--Yo, estaba totalmente aturdido oyendo a los dos ángeles y sobre todo porque me harían un transplante de corazón. Ni modo, total si me quiero morir no importa el medio.

--¡Qué equivocado estaba!. Sentí la mano de mi ángel guardián (es lo que supongo que era él) entrar en mi pecho. Estaba metiendo algo y sacando al mismo tiempo mi corazón. Lo sé porque conforme mi corazón salía sentía una tranquilidad primaveral. Finalmente cuando ya no percibía su mano, sentí correr dentro de mí una fuerza indestructible. Mis ángeles terminaron su coloquio con estas palabras: "Bueno, ahora esperemos que no arruine este corazón".

--¡Anda Raúl, tú si que te loqueas en forma!

¡No!, déjame mostrarte algo... ¡Ven no tengas miedo!

Raúl sacó dos tablas del piso y sacó un cofre. En el había un corazón lleno de cicatrices.

PS: Chela = cerveza 

Amparo Tello Lubbock, Febrero 11 de 1997

Poema de Amparo Tello en Bardesas 

Amparo ha publicado en Luna de Marzo

Amparo ha publicado en Luna de Marzo

Hospital de corazones rotos: Del fuego y lo difícil ¿ quién escapa ?. El verdadero amor asegura un sitio limpio pero obscuras deslealtades discursos sin razones lo rompen. De paso hacia la música el brebaje amoroso incita nuestro mundo en loco, voluntario, extraño orden el sitio de la memoria es la paloma hacia la vida que lleva a la muerte....

Hospital de corazones rotos

Del fuego y lo difícil
¿ quién escapa ?.
El verdadero amor asegura un sitio limpio
pero
obscuras deslealtades,
discursos sin razones
lo rompen.

De paso hacia la música
el brebaje amoroso incita nuestro mundo
en loco, voluntario, extraño orden.
El sitio de la memoria es la paloma
hacia la vida que lleva a la muerte.

No hay hospitales para corazones rotos,
como antaño había para muñecas;
en rendijas lloramos reservando explicaciones,
venciendo o no, lo que esta sucio
y persistimos en necesades inalterables
que derriban nuestras propias fantasías.

Ylia Kazama
"Corazón a corazón" ©
Junio 7, 2002

"...Me llueven mares de corazones
cambiando el rumbo
de mis emociones
un horizonte y un para siempre,
mi corazón que con el tuyo
se pierde."
Ana Torroja & Miguel Bosé

A dondequiera que vayas, ve con el corazón....

"A dondequiera que vayas, ve con el corazón"
Confucio

Página en constante latido
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