CARTAS
DE USURPACIÓN
Tal vez la lluvia estaba
a un costado
en el borde de la ausencia,
lejos de la aterciopelada
idea del reencuentro
Quizá sólo
fuimos un lampo,
una mueca de arlequín
la carcajada del séquito
Esta es nuestra historia:
Una batalla librada sobre
esferas de cristal
Una encrucijada de vanidades
Una emboscada del ego
LA
LLOVIZNA PURIFICADA LA TARDE
DE ESTE DOMINGO
Y quisiera destilar el recuerdo
inmanente
de tus palabras, de tus acciones,
de lo que me unió a
ti
Difícil retener la
claridad,
obscurecida por un sueño
ilícito a las cuencas
de los vivos.
Lo que digo tal vez es parte
de ese sueño
una aleación quimérica
fraguada
por el fortuito rayo del deseo
La que debió ser siempre
la misma
no es ella, es la otra
que quiere verse libre
del temor, de las ausencias
ES
INEVITABLE QUE LA NOCHE SURJA
POBLADA DE PREGUNTAS
Escucho el eco de un palpitar
que no es el mío
Una respiración a destiempo
Cuerpo tatuado en signos profanos
Ella
la otra
la que debió ser siempre
la misma
¿A cuál de
estas mujeres creíste
amar?
Estrecho camino entre la
noche y el día
Margen, vertical transparente
Ambigüedad hilvanada
en lienzo de agua
Cartas de usurpación
para una crisálida
ENZIA VERDUCHI
BIBLIOGRAFÍA: Tierra
Adentro. Julio - Agosto
de 1992. Número 60
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