Un minuto ... Carta para Juan ©
La vida son tres minutos ... y los tres minutos son para amarte
Carta ... entre México-Galicia
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Ylia

 

Siempre te escribo cartas, desde aquel día que nos conocimos; sin saberlo, ambos, hemos escritos notas en papel, en el cielo, en los desiertos. La primera noche que nos encontramos me pediste fuera tu desconocida y compartimos el camino por largo trecho..

Año de gracia 2005, día 10, mes noveno

BienAmado Juan:

Es la primera carta que tiene nombre y apellido, de nombre tienes el de Juan el BienAmado y de apellido el Bautista porque me bautizo mujer.

Siempre te escribo cartas, desde aquel día que nos conocimos; sin saberlo, ambos, hemos escritos notas en papel, en el cielo, en los desiertos. La primera noche que nos encontramos me pediste fuera tu desconocida y compartimos el camino por largo trecho.

Luego, cuando nos cansamos nos sentamos a compartir la palabra y largos, largos silencios.

La sorpresa fue mutua, conocía tus ojos, la forma de las manos, pero verte así, tan de repente, rompió cualquier recuerdo y me convertí en nueva; te miré con nuevos ojos y vi destellos en los tuyos que me hicieron comprender muchas cosas.

La vida nos llevo por diferentes derroteros y hace poco volvimos a toparnos al dar la vuelta a una esquina cualquiera.

La sorpresa fue mutua, conocía tus ojos, la forma de las manos, pero verte así, tan de repente, rompió cualquier recuerdo y me convertí en nueva; te miré con nuevos ojos y vi destellos en los tuyos que me hicieron comprender muchas cosas.

Un abrazo tan intenso, tan de nosotros, con nosotros fundidos fue todo para que sudaran las manos y la boca se quedara seca.

Caminamos contándonos mil cosas. La verdad, es que tenías razón, estaba nerviosa pero no era sólo eso, fue darme cuenta de golpe que durante todos estos años el único habitante de todos mis sueños habías sido tú.

Escucho tu voz de nueva cuenta preguntando la hora.

Tú, siempre tú como y desde entonces tú, el dueño de besos, amor y sueños.

Tus pasos convergentes, tu revelación borraron el pasado porque en realidad los años anteriores sólo fueron una emboscada ensangrentada.

Pensé cuando dijiste adiós en aquel año fatal, hace más de 6 años, que la eternidad se había volcado en engaños. Peleé, nunca te lo dije, con Dios por vez primera.

Aprendí a preguntarle por qué a cada paso y alterné mis fugaces alegrías con meses solitarios.

Tus pasos convergentes, tu revelación borraron el pasado porque en realidad los años anteriores sólo fueron una emboscada ensangrentada.


Escribí durante ese tiempo cartas que jamás te envíe, aunque tenía dirección adonde hacerlas llegar; pero por otro lado te sabía feliz y eso ayudaba a no pensar demasiado en los corredizos fuselajes del destino. Me dolía el reino de la memoria, cada persona que conocí: algunos hombres con los que salí siempre tenían algo que no iba conmigo; ¡no eran ellos!... ¡ahora lo sé!. Era yo, que negando pensarte, pensaba en ti todo el tiempo. Era claro, jamás podía haber tenido algo que valiera la pena con nadie, porque eras tú siempre el que estaba presente y contra eso, no tuve nada que hacer.

Pretendí enamorarme de nuevo, hasta llegué a creerlo. Pero fue verte y arrancar todos los años para armar el crucigrama de mi vida. No sembré dolor, eso te lo aseguro, pero de todos lados me fui como en una procesión buscando lo que no tenía respuesta, porque la respuesta eras tú a todos mis anhelos. Avancé por el mundo tocando con los nudillos puertas que nunca quise se abrieran, en realidad, temía estrenar con otro, lo que era tuyo desde que el mundo te trajo a mis ojos. Me mentí durante años creyendo hasta haberme enamorado y lloré por largo tiempo engañándome pensando que lloraba por esos silencios o ausencias. Pretendí enamorarme de nuevo, hasta llegué a creerlo. Pero fue verte y arrancar todos los años para armar el crucigrama de mi vida. No sembré dolor, eso te lo aseguro, pero de todos lados me fui como en una procesión buscando lo que no tenía respuesta, porque la respuesta eras tú a todos mis anhelos. Avancé por el mundo tocando con los nudillos puertas que nunca quise se abrieran, en realidad, temía estrenar con otro, lo que era tuyo desde que el mundo te trajo a mis ojos. Me mentí durante años creyendo hasta haberme enamorado y lloré por largo tiempo engañándome pensando que lloraba por esos silencios o ausencias.

Lloraba, ahora lo sé porque me mentía a mi misma, porque iba en contra mía todo eso que quería llamar vida sólo por no querer asumir que tu ausencia me pesaba como una lápida y porque al mismo tiempo sentía que tu pensabas en mí de tiempo en tiempo. Lloraba por no haber enfrentado lo que fue cierto, lo que sentí o viví en una soledad que me abrumó y dejo herida el alma; sólo porque jamás te dije nada y guardé todo en una cajita para que nadie la viera... ni yo misma. No hay pesadilla más enorme que engañarse uno mismo o ... tratar de hacerlo porque el pasado entonces, siempre sale al paso y nos pone en la situación que deberíamos haber enfrentar en su momento.

Cuando me fundí en tus brazos se me cayo el alambre de hielo; mi océano se sumo a la vasija que, según yo, iba tan vacía de deseos enamorados. No sabía sí agradecerle a la vida por el encuentro, me emborraché en un segundo con tu olor, con la hora infinita que siempre me preguntaste desde el inicio. Olvidé todo, y me dí cuenta de algo tan cierto, no era un hombre por el que espere este tiempo, no era un hombre con el que me equivoqué, no era que durante años el amor no tocara a mi vera, supe con certeza que eras Tú el Hombre, que sin ti, todo estaba desierto. Que por más que intenté ocuparme de otro cuerpo, no había forma de amar, porque el amor, sólo contigo lo conocí y jamás se había ido de mi alma, de mi cuerpo.

Todo lo que escribí, cartas y poemas eran un luto enorme por años al haber intentando enterrar la cabeza cuando confusa no supe más de ti, sólo que te habías embarcado a otro puerto. Me alejé de Dios porque indiferente a mis rezos, paso de largo, dándole a otras lo que soñé. Me enseño la vida a vestirme con sudarios, con despidos, con cristales, a llorar todos los días como los pájaros afirman que en el jardín de la vida, el canto florece aunque una no sepa o no quiera siquiera saberlo.

Eras tú, en cada pregunta, eras tú en cada gesto, eras tú en cada camino y yo presumiendo todo este tiempo que había superado ese episodio que pensé haber sido para ti. Pero al mirarme en tus ojos encontré todo lo que siempre pregunté, encontré que siempre es "siempre", que las invocaciones son testigos de cada entierro. En cada mal camino no era otro presentimiento, no era otra lágrima, no era otro echar de menos, era la certeza de amarte como sólo una vez en la vida nos es dado el Don de hacerlo.

Nací de nuevo en tus brazos, cuando tomaste mi mano sonreír por vez primera desde hace años con el fundamento que tiene el mar, por ser la cortina húmeda del universo. Me vi por vez primera mujer -imagina a mis años sentirme por primera vez totalmente mujer, sin cuestionamientos-, me vi tomando tu mano y pensando que era la medida de la tierra y el cielo. Claro, los años solitarios también me dieron otro entendimiento, otra seguridad vital que no era por ti, era y es desde mi al haberme enfrentado con mis dudas o miedos.Nací de nuevo en tus brazos, cuando tomaste mi mano sonreír por vez primera desde hace años con el fundamento que tiene el mar, por ser la cortina húmeda del universo. Me vi por vez primera mujer -imagina a mis años sentirme por primera vez totalmente mujer, sin cuestionamientos-, me vi tomando tu mano y pensando que era la medida de la tierra y el cielo. Claro, los años solitarios también me dieron otro entendimiento, otra seguridad vital que no era por ti, era y es desde mi al haberme enfrentado con mis dudas o miedos.

Quise pedirte perdón por haberme confundido y sin embargo tampoco sentía culpa alguna; me engañé y trate de evadir el dolor de tu partida. La gente -aún los que dicen saber- me dijeron que debía continuar, que todo pasaría si yo daba el primer paso para olvidar. Pero poco saben los que tienen el conocimiento de las cosas de la tierra, cuando el alma y el corazón conocen la senda de los milagros. Porque el amor, no entienden de tiempos o razonamientos. Ciertamente seguí respirando sin ti, pero dentro, sólo Dios y yo sabíamos que el pabilo y la vela estaban clavadas en una cruz que no tenía olvido, que era tuya, sin remedio.

Hace siete días, hoy que retomé mi testamento, que comprendí con humildad que no hubo nada que me diera la sonrisa que encontré al mirarme en tus ojos. Hace siete días que Dios creo de nuevo al universo y ciertamente sé que existe la felicidad compartida porque la viví a tu lado, sin miedo.

Sabía que no podías quedarte, que cuando te marcharas todo volvería a zarpar al infierno. Pero sentí por vez primera, que todo valdría la pena. Los demás días, luego que Dios olvidara la creación, ésta existiría de otra manera en este mundo; sabía que mientras tuviera aliento ya no preguntaría ¿por qué no fui yo?, ¿por qué sé del amor y no lo tengo?. Nos concretamos a vivir lo que la vida nos daba, sin engañar a nadie, tomando todo con la mano diestra y poniendo la siniestra para que se ocupara de las pesadillas cuando partieras.

Cada vez que me quejé en poemas, que lloré en cartas era por una franca rebeldía a Dios, a la vida y sus menesteres que van arrodillados por el firmamento. Parecerá difícil ser virgen a esta edad, pero segura estoy que no fui la única virgen que vivió por algunas horas el paraíso en este mundo, que sólo sabe de líneas verticales y horizontales. Sé que el primer beso, fue para los dos, de verdad el primer beso. Aquel que se dá desnudo de desastres, aquel que llena de insomnios los sueños pero de pura y genuina felicidad, aquel que quita el hambre, que golpetea desde la cabeza hasta los talones pasando por el pecho.

Fueron horas lentas para amarnos, para arder sin devorar lo que de bueno tiene el universo. Nos amamos y no tengo palabras para describirlo; podría escribir que fuimos el pan, pero siento que puedo decir que somos el pan que calma el hambre de toda la vida, el beso que con ritos ora por la paz de todo el mundo.

Mis arcas las llenaste de cosas simples -diría la gente- que no sabe que amar, tiene la eternidad en las cornisas de un cuerpo. Que cuando se hace el amor con tal alma, ambas pieles, dejan de ir a la deriva y encuentran a Dios justo entre orilla, orgasmo, saliva y cuerpo. Derramaste tus sentidos más sentidos en toda mi tierra, me cubriste con tu presencia de estrellas y por primera vez me vi hermosa, como si Dios hubiese bajado a darme el toque vital en la mirada para poder decirte, no sólo con palabras, que te amo desde antes de nacer y que moriré amándote. Que igual que tú, en el último momento de la vida sólo pretendo llevarme el brillo de tus ojos acariciando mis ascensos.

Me preguntaste de mi vida en estos años, en realidad es que tuve una visión, desplegué las alas por primera vez al cielo, supe de la miel que guardaba para tu boca y fue tan fuerte el impacto de saberlo que calle; porque todo lo que sabía dejo de tener consistencia cuando tus brazos fueron el puente de aquí hasta el cielo. No mentí, es que nada tenía cabida en mis recuerdos; te conté a grandes rasgos las cosas. Lo que hubo en el pasado pertenecía al pasado y no hubo cabida para el amor bueno. Sólo pensaba que lo que podía recordar era tu adiós y que después de eso, viví dormida o intentando esconder que me había dolido más de lo que quise aceptar, porque el mundo, los libros de bienestar dicen que todo pasa, que el tiempo todo lo cura. Y en parte tienen razón, el tiempo curó la herida de tu adiós, le dio sentido a mi entendimiento; el tiempo curó mi calendario porque pensaba que eras feliz y eso, cuando lloraba me hacia calcular que al menos uno de los dos, estaba en el camino cierto.Me preguntaste de mi vida en estos años, en realidad es que tuve una visión, desplegué las alas por primera vez al cielo, supe de la miel que guardaba para tu boca y fue tan fuerte el impacto de saberlo que calle; porque todo lo que sabía dejo de tener consistencia cuando tus brazos fueron el puente de aquí hasta el cielo. No mentí, es que nada tenía cabida en mis recuerdos; te conté a grandes rasgos las cosas. Lo que hubo en el pasado pertenecía al pasado y no hubo cabida para el amor bueno. Sólo pensaba que lo que podía recordar era tu adiós y que después de eso, viví dormida o intentando esconder que me había dolido más de lo que quise aceptar, porque el mundo, los libros de bienestar dicen que todo pasa, que el tiempo todo lo cura. Y en parte tienen razón, el tiempo curó la herida de tu adiós, le dio sentido a mi entendimiento; el tiempo curó mi calendario porque te sabía feliz y eso, cuando lloraba me hacia calcular que al menos uno de los dos, estaba en el camino cierto.

Mujer de poca fe, quizás fui durante años. Madurando a golpes de ese mismo calendario y cuando quería pensar en algo que validara las horas, me salían tus palabras y pensaba que todos los días eran sábados de gloria pero cuando volvía a la realidad detestaba que la vida hubiera mordido de manera implacable el momento de conocernos.

Viste casi todo lo que habita el hogar, pero abajo, en el librero primero está un libro con nuestras pocas fotos de aquel tiempo, ahí habitan tus cartas y mis letras tan arrugadas y tan bordadas en lágrimas que durante años no pude retener. Pensé, ¡imagina! que lloraba por mil cosas, que la vida había destruido mi cama; y cuando tu cuerpo reposo en ella entendí que siempre estuvo desierta porque no había cuerpo que pudiera llenarla sin usuras y sin lamentos.

Dormimos poco, porque creo que aún dormidos queríamos estar despiertos, vernos y no dejar de vernos. Besarnos y no dejar de unir los labios, hablar y resucitar al mismo tiempo. Me vi en tus ojos, te vi dormido y el plumaje de los espejos tomó forma por vez primera. Olvidé las huelgas de amor, mis batallas perdidas, mi identidad, los laberintos. Viéndote dormir a mi lado, buscando con delirio mi cuerpo, acariciando lo que jamás nadie más que tú tocó: mi corazón y alma; sentí la epifanía de que la vida nos viste con un cuerpo, pero que dentro, el encuentro con Dios es cuando el amor es cierto.

No encuentro la llave para detallar nuestro encuentro, no las hay, no existen en el diccionario palabras y nada de lo que diga podrá aferrarse al papel como éste amor acarició la fe, cuando acaricié tu cuerpo. Duermes boca arriba, al fin sé que lo que soñé es cierto. Me abrazas y acomodas tu mano al cántaro de miel que es la huella de mi presencia en la piel. Me besas como si nosotros hubiéramos inventado el beso.NNo encuentro la llave para detallar nuestro encuentro, no las hay, no existen en el diccionario palabras y nada de lo que diga podrá aferrarse al papel como éste amor acarició la fe, cuando acaricié tu cuerpo. Duermes boca arriba, al fin sé que lo que soñé es cierto. Me abrazas y acomodas tu mano al cántaro de miel que es la huella de mi presencia en la piel. Me besas como si nosotros hubiéramos inventado el beso.

Entendí por qué no tuve una relación luego de ti, es que sumergirme en otra piel me asqueaba, no podía compartir un lecho. Te prometo, no dormí con nadie y esto es lo que más me ha golpeado estos días, no dormí porque no podía compartir la noche y su fragilidad. Y descubrí que compartir el amor y la noche contigo era como subir al cielo.

Quise pedirte que no te fueras, quise arrancarte la promesa de regresar al tercer día, como cuando Cristo resucitó para no quedar muerta de nuevo. Quise oír de tu boca un “ven”, que sin ti el mundo no es mundo, la guerra es cierta y el amor no tiene cabida; pero calle, calle por amor y por respeto.

Y esta vez ya no se aleja el amor; ni me alejo, el ancho mundo no sé donde me llevará, quizás no hay cabida para los sueños, pero ha valido la pena soñarlos, hasta los sueños que nunca fueron realidad; Dios tendrá sus motivos y como dicen quizás es que el destino está escrito y el mío es tal cual es y debe haber un porvenir, para ambos, ahora sí con luminosidad sabiendo que el amor existe, que no es sólo un sueño sin la promesa de Dios en esta vida para llevarnos a otro océano. Y eso tú y yo ahora lo sabemos ¡de cierto!

Te amo tanto que sólo sé que quiero para ti eso que exige la vida con todos sus desconciertos. Me hiciste prometer que aunque me enamorara podrías llegar a casa y darme un beso, sonreí con benevolencia porque sabía que tú lo necesitabas; para qué decirte que El Hombre eras tú, que nunca más me engañaría diciendo que el amor tenía otro nombre, porque no lo tuvo antes y sí lo hay no depende ni de ti, ni de mi, sólo del destino. Te prometí que así sería, pero sé y más que todo ahora si asumo que luego de ti no habrá nadie a quién llamar "mi alma o mi cielo" porque sólo hay un alma y un cielo; y esas palabras las tienes tú cuidando tu camino. Lo que si sé de cierto y esto te lo prometo, que lo último que veré cuando muera, son tus ojos iluminando las alas de los míos para esperar otra vida, donde quizás ahora si coincidamos en el tiempo. Y tú, si tu promesa es cierta verás los míos cuidando el nuevo camino que nos haga coincidir en el destino.

Mientras, debes saber bienamado hombre: que tú eres el único amor que he respirado, por quién podría vivir o morir sin decir una maldición o un lamento. Te prometo que oraré porque encuentres lo que has soñado, porque esas risas que ansias sean ciertas aunque eso signifique que aunque nos volvamos a encontrar deberemos mantener la distancia para que caminemos en el espacio de la Epifanía. Deseo que lo que deseas sea lo mejor, que Dios, no objete tus peticiones, que al menos uno de los dos, vaya por los pueblos sin acribillarse tapando el sol con un dedo. Mientras, debes saber bienamado hombre: que tú eres el único amor que he respirado, por quién podría vivir o morir sin decir una maldición o un lamento. Te prometo que oraré porque encuentres lo que has soñado, porque esas risas que ansias sean ciertas aunque eso signifique que aunque nos volvamos a encontrar deberemos mantener la distancia para que caminemos en el espacio de la Epifanía. Deseo que lo que deseas sea lo mejor, que Dios, no objete tus peticiones, que al menos uno de los dos, vaya por los pueblos sin acribillarse tapando el sol con un dedo.

Tampoco es que quiera ser mártir de este amor, ¡no es eso!. Me has hecho mujer y libre caminaré, has validado mi espera, la fidelidad hacia las promesas que tejimos en otros tiempos. Los espacios abiertos son lo que anhelo. Que no lamento este encuentro, que doy gracias a Dios por habernos bendecido porque sé, ¡ahora sé!, que el amor me habita y no necesito respuestas a mis preguntas; la respuesta ha sido abrir el corazón de lleno, hacernos el amor con el alma y encontrar que el cansancio del cuerpo, es una comunión en un mar sereno.

Te dí no lo mejor de mi, sino lo mejor que soy a partir de ti; no fue ningún regalo nada de lo vivido, fue la manifestación de Dios la que nos inundó por completo. No hubo uno de los dos que diera “demasiado” o que sintiera que “no era suficiente”, ahora sabemos que no podemos conformarnos con menos. Y esto no quiere decir que dé gracias por tu ausencia, pero si ella te lleva a tu camino de dicha, entonces la noche no tiene oscuridad, sino el reflejo de la luz que desnuda durmió cobijando las horas de mis piernas enraizadas en tu cuerpo.

No pido ni espero nada, porque la belleza se ha quedado conmigo, tiré cosas que no me sirvieron nunca, llaves que ni me importaron, ni fueron el hogar que pretendí tener al engañarme. Tú me has dado otras llaves y enseñado otras puertas, las del amor que no ensombrece el día a día, aquel que es amor: ¡amor del bueno!. Te prometo que aquí se quedo tu voz, tu olor, tu presencia; hacia donde miro has dejado un recuerdo que me sorprende cada momento. En estos días que has estado lejos no niego que también he llorado pero cuando empiezo a llorar pensando que es con dolor, de pronto me doy cuenta de que es de puro agradecimiento porque hay gente que jamás toca el cielo; porque mi vida ha sido bendecida con la bendición de tu vida.

Si debes saber y tomar la responsabilidad de vida, de que fue un privilegio que durmieras en mi cama, que en realidad fue nuestra desde siempre. Ahora sé que tiene cuatro esquina, un orgasmo en cada reflejo, un beso en cada mañana y los buenos días de una boca que adoro, que amo y deseo.

Cuando tomaste tu maleta y te acompañe al aeropuerto, hubiera querido encadenarte a mis brazos; pero el amor no sabe de eslabones sino de Bienaventuranzas, así que hice lo que te prometí, no hacer más difícil el momento del "hasta luego", me reí como el río que sabe que tiene que pasar bajo el puente de los lamentos. Amar tiene vida propia, decanta los pecados y solo dá claridad aún en el embeleso. El verdadero amor no está ciego, va con los ojos bien abiertos; como cuando mi mirada se sumergía en tus pupilas y sentía como nuestras respiraciones se acompasaban con el respiro de Dios.Cuando tomaste tu maleta y te acompañe al aeropuerto, hubiera querido encadenarte a mis brazos; pero el amor no sabe de eslabones sino de Bienaventuranzas, así que hice lo que te prometí, no hacer más difícil el momento del "hasta luego", me reí como el río que sabe que tiene que pasar bajo el puente de los lamentos. Amar tiene vida propia, decanta los pecados y solo dá claridad aún en el embeleso. El verdadero amor no está ciego, va con los ojos bien abiertos; como cuando mi mirada se sumergía en tus pupilas y sentía como nuestras respiraciones se acompasaban con el respiro de Dios.

Me arrullaste como en el cuentos; cantaste y tu voz alimento mis letanías. Jamás fui tan bella, tan mujer, tan deseo, tan pasión, tan ternura como en tus manos. Sé que tocar el cielo debe tener un precio para los mortales, amado y amante puedo afirmar que son la voz de que Dios de verdad existe y que el amor es cierto. ¡Es cierto!, lo afirmo en tu presencia y ya sé que no hay ausencia cuando el alma se alimenta de un amor bueno.

Perdona que no diga que eres el mejor amante, es que no tengo puntos de comparación; tú has sido el único amado desde el templo de mi cuerpo; para mi has sido el único. A nadie he amado como a ti; nadie ha toca sendas que no me nació recorrer con otro cuerpo. Es verdad que eres el único amado amante que ha tocado mi cuerpo en su totalidad desde la totalidad de tu cuerpo; sin vergüenzas, sin falsos pudores; eres el único que ha dormido en el lugar donde me exilié y que ahora, gracias a ti, es un hogar sin desgarros, sin miedos. Puede ser que conozcamos mil técnicas para rendir el deseo a nuestros pies, pero ambos también sabemos que las técnicas no valen para notros, sabemos quiénes somos, y ahora, sabemos lo que queremos por que no valoramos el "hacer el amor" por la cantidad de orgasmos o movimientos, lo valoramos desde el amor mismo. Sé que para esta época somos unos cursis, que no tenemos fundamento; pero tampoco nos importa, pretendemos no dejar de ser quiénes somos y deseo que tú no dejes de ser quién eres "un buen hombre" y eso lo dice todo; aunque ambos sabemos que existe el deseo de ser mejor, simplemente como seres humanos y eso ¡si tiene fundamento!

Sé que puedo distinguir la verdad de la mentira, los murmullos de tus suspiros; me regalaste la llave de la verdad y ahora aunque no quiera sé ver lo que debo ver, aunque no siempre me gustará verlo.

Sé que nadie me ha amado como tú y que a nadie he besado con tanta devoción como si fuera un templo. Y ésto no quiere decir que mi cuerpo se haya evadido, por el contrario, te he amado con todo lo que soy en deseos del cuerpo; porque amar bien es natural, nadie necesita un manual, se dá solo, por la única necesidad de adorar milímetro a milímetro el otro cuerpo. Sé cuantos lunares tienes, donde están y qué significan; no sé si tu cuerpo es perfecto –según los parámetros de esta sociedad- pero te aseguro que para mi eres la manifestación de la divinidad que nos hace semejantes a Dios y es así como te amé, por lo humano a semejanza del Verbo. Ahora sé lo que significa la comunión de dos en el centro de la totalidad que no merma, que no quita, que no sepulta sino que abre el goce en la unidad del agua y del fuego.

Tantas risas al amarnos, tanto juntar nuestras manos en el instante supremo. Jamás hubo tal humedad en mi cuerpo y que ardiera al mismo tiempo. No galopamos haciendo el amor, desplegamos las alas para vivir el amor de los desmesurados y todo justo al mismo tiempo. Hace siete días que Dios creo mi mundo y hoy sin ti, no está desierto pero te echo de menos. Es normal me parece a mi, cuando una sabe que si existe el cielo, queda la virtud de un anhelo que desencadenan mil amores y millones de deseos; pero más que nada queda la certeza de que vivir bien, es lo único que merecemos.

Mi alma: Si amas a alguien deseo que te amen tanto como yo, aunque sé desde siempre que no habrá tal prodigio; y ¡vida mía! es lo único que lamento. Nadie te puede amar como yo, ni nadie puede amarme como tú, porque este amor no se dá como sale el sol a diario. Sino cada esquina tendría un recuerdo y perdería el milagro de ser, para los que quieren creer que el amor es especial; y sin embargo oraré por que para ti, sea cierto; que te amen más, nunca menos. Que nada sea igual, para que pueda seré mejor. Este amor ha sido un regalo de vida para ambos; quién sabe por qué o para qué. También te digo que aunque ames a otra persona, jamás sentirás esta electricidad que cintila como un abanico de colores dentro ... muy dentro. Pero se dará de otra forma y eso es lo maravilloso del mundo que ningún amor es igual pero cuando es, parece el único. Y tú verás otros amaneceres, y pido que cada uno sea mejor que el otro.

Hace unos años cuando había perdido la esperanza de que el amor existiera, una pareja me re-enseñó lo que el amor era y pensé que era los únicos afortunados del universo y galaxias circundantes. Ella era mayor que él, así que cuando se dieron cuenta de que estaban enamorados, ella le dijo que si estaban juntos, él no tendría lo que los hombres a su edad sueñan. Se refería a esos veinte años que los separaban, ella con dos hijos y dos fracasos encima -como ella decía- y él sin nada de eso; pero con una mochila de fracasos con muchísimas mujeres porque decían amarlo a destiempo.La primera noche me arranqué las vendas de la desesperanza, pensé que al menos el amor-amor si existía y que Dios te puso en mi vida, no para flagelarme por no tener el amor o amado cerca, sino para enseñarme que las cosas acontecen por sí mismas. Supe también que nunca había tenido la pregunta correcta con lo que respecta a mi vida, pero ahora todas las respuestas son claras. No porque ahora haga preguntas más grandes, sino porque durante años pensé que el amor no era para mí pero es que no era eso. Cuando uno se niega a sí misma es cuando viene el sufrimiento y no nacimos para sufrir o sentir culpas, estamos aquí para dar gloria a Dios siendo felices.

Y encontré mi pregunta correcta: ¿Qué quiero? y encontré en tus ojos la respuesta: Quiero ser feliz y siendo feliz poder dar alegría a los que amo. Pero supe que la felicidad viene de dentro; a veces la verdadera alegría no nace de los hechos mejores, sino de hacer que lo hecho sea lo mejor de uno mismo y encontrar las alegrías diarias es mi tarea. Así que menuda tarea me has dejado corazón ... el precio de le verdad es la toma de conciencia y eso ya, desde ese momento, ha sido una alegría. Si tengo que pagar un precio que sea por la verdad y ser feliz no es una cuestión de hechos externos, sino de algo que debe haber en mí, paso a paso, serenamente para lograr conciliar la paz con mis hechos.

Siempre has sido tú, sólo tú... siempre porque resumes al AMOR con letras grandes, no es desde tí que amo, es desde tí que me dí cuenta que soy merecedora de ser amor y fluir con él hacia mi destino verdadero.

Esa noche me arranqué las vendas de la desesperanza, pensé que al menos el amor-amor si existía y que Dios los puso en mi vida esa noche, no para flagelarme por no tenerlo, sino para enseñarme que las cosas acontecen por sí mismas. Supe también que nunca había tenido la pregunta correcta con lo que respecta a mi vida, pero ahora todas las respuestas son claras. No porque pregunté lo que ella quería saber, sino porque durante años pensé que el amor no era para mí pero es que no era eso. Cuando uno se niega a sí misma es cuando viene el sufrimiento y no nacimos para sufrir o sentir culpas, estamos aquí para dar gloria a Dios siendo felices. Mis huesos te echan de menos, toda yo te necesito como el aire al cuerpo. Quiero borrar de mis ojos el momento donde te vi partir con tu camisa color amarillo cielo. Dejaste olvidado tu mechero, tu camiseta, tu camisa. En mi silla de trabajo, sobre la camiseta rosa esta ahora tu camiseta verde, tu camisa junto a mi cada vez que duermo; tu mechero sobre la mesilla. No es que necesite algo tuyo para recordarte, para amarte; te amo con la voluntad del amor que blanco e inmenso no tiene ni sepulturas, ni distancias, ni tiempo. Las he puesto ahí para poder dormir sabiendo que algo tuyo cuida mi sueño. Y es que intento aprender a ser fuerte pero soy frágil en muchos sentidos, y no quiero terminar por amargarlo mejor que he sentido con falsas expectativas y sabes que lo único que de verdad quiero es oírte llegar y no pensar en cuándo regresaras al hogar; pero al mismo tiempo ya no te espero. Me dejaste también tu música, tus canciones de hace años y siento tu voz pegada a mi oído como un regalo de vida, que nadie me quitará porque sé que lo hiciste para mi, sólo para mi, como tantas cosas en tan poco tiempo.

Tú por el contrario no tienes nada físico mío, no lo necesitas; te llevaste en la bolsa de la camisa mi corazón, el alma pegada a tu cuerpo y en la piel la certeza de que cuando decidas regresar esta será tu cama, como ha sido siempre. Te llevaste la fidelidad de mis madrugadas, la suavidad de mi pelo, los besos que nacen cada día y debo de ponerlos en el florero. No te llevaste un mito, ni dejaste unos brazos cerrados, por el contrario contigo se fueron mis manos para desordenar la niebla y que tengas todos los días luz, aire, amor y tiempo. Y al mismo tiempo me he quedado conmigo, no estoy rota, ni a medias. Sé que te alegrará todo lo que suceda en mi vida, que me deseas lo mejor y lo mejor acontece cada momento.Tú por el contrario no tienes nada físico mío, no lo necesitas; te llevaste en la bolsa de la camisa mi corazón, el alma pegada a tu cuerpo y en la piel la certeza de que cuando decidas regresar esta será tu cama, como ha sido siempre. Te llevaste la fidelidad de mis madrugadas, la suavidad de mi pelo, los besos que nacen cada día y debo de ponerlos en el florero. No te llevaste un mito, ni dejaste unos brazos cerrados, por el contrario contigo se fueron mis manos para desordenar la niebla y que tengas todos los días luz, aire, amor y tiempo. Y al mismo tiempo me he quedado conmigo, no estoy rota, ni a medias. Sé que te alegrará todo lo que suceda en mi vida, que me deseas lo mejor y lo mejor acontece cada momento.

Hace siete días a esta hora bebí del agua de vida, volví a la senda; no de la forma que quisiera es el HOY, porque si lo fuera, no escribiría esta carta y estaría en tus brazos, pero ... me basta cerrar un segundo los ojos para sentirme como una cucharita en el cajón. Antes de ti y después de ti es toda mi certeza, no sueño con quimeras, tengo esta realidad y es todo lo que poseo. Por primera vez no renuncio a nada, porque tú, estás dentro. Por primera vez no vivo un amor en ausencia porque está presente en mi corazón, por primera vez no lloro lamentando que tú debas estar en ese barco, porque sé, que miramos al mismo punto y que donde quiera que navegues mi amor es parte de ti y te hace mejor y tu amor me llena tanto, que puedo decir que soy bienamada.

¿Que preferiría que estuvieras aquí?. No lo dudes, pero es que estás, los gatos te echan de menos. Los platos no se visten de fiesta, pero saber que comiste en ellos los hace estar contentos. Esta vez sé que es amor correspondido; que cuánto dijimos es cierto. Sé que no poseo nada, solo respiro con alegría y gratitud ante la vida que se ha vestido para su primera comunión dejando atrás la etiqueta de puta que tuvo hace tiempo.

Te amo, jamás lo dudes. No renuncio a nada, si puedes y quieres regresar están mis brazos abiertos, tu libertad sin cautiverios. Esta vez no te has ido, te has quedado en la tinta y el tintero; te has quedado en mis logros, en mis sendas, en mi rostro dejaste insertado tus dedos y en mi triangulo tu satélite de sal que ilumina cada momento. Aquí tu cuerpo en la bañera, tu palabra, tus promesas, tu alba, tu andar y yo despierta, te sueño.

Y si no vuelves más al hogar o si no regreso, cuando me vista de eternidad, no te preguntes si me hiciste feliz, eso debes de saberlo; pero también debes saber que fue muy corto el tiempo y que a pesar de nosotros mismos, el dolor no es algo que deje de alcanzar el destino final que nos acecha; por cada sonrisa, seremos sonrisa, por cada lágrima seremos dolor; uno no puede mover el universo y luego marchar pensando que el otro entenderá nuestra forma de ver la vida sino lo hemos visto ambos con claridad. Te digo con sinceridad que si quieres volver, puedes hacerlo; pero también te digo que no te esperaré, que continuaré con mi vida con más sentido desde el sentido mismo del corazón.

Al escribir esta carta quiero decirte que cuando muera no iré a ningún cementerio, iré a surcar al destino y ahí donde estaré, te esperaré para abrazarte y decir: "por fin has vuelto al hogar". Porque tú lo has dicho primero, verte de nuevo, ha sido la vuelta hogar y sé que no hubo dobles juegos. Sé que a pesar de todo lo que has vivido, fue tu primera vez como lo fue para mi. Y ... el hogar es el hogar, sea cual sea la dirección, las llaves van en esta carta, la dirección la conoces y sobre todo sabes que sabemos que amar va sin condición, sin cobardías y sin miedos.

También por vez primera dijiste algo que me ha hecho reflexionar en este tiempo y es que el frío luego de la pasión, el silencio luego de la palabra, el dar tiempo cuando después con lo mismo se quita el tiempo me ha dolido mucho más de lo que sabría decir o aceptar. Después de todo soy humana... sin embargo debes saber que también en todo este tiempo de ausencia he aprendido a amarme muchos más de lo que antes sabía, he aprendido que tengo un sitio en el camino y no el camino es mi sitio, he aprendido que el hogar es mucho más que dos noches de amor; ha sido un amor que dura para siempre en la libertad de ser verdaderos; que el olvido es algo que no merecemos.

He aprendido que sé y aún debo aprender para qué saberlo. Y aunque esta carta es de amor, de absoluto amor hacia ti, también es de un total amor hacia mi. Sí en tu maleta no tengo cabida, si llegamos tarde siempre, si es que no hay sitio en el tiempo entonces sea bien para los dos. Ahora sí se que puedo confiar en Dios y decir "hágase tu voluntad"... por he comprendido que su voluntad es el AMOR y se manifiesta en todo lo que hay en el universo.

No hay más cartas que escribir, siento hoy que esta es la última misiva que hago. Sabes que todo lo escrito es por ti, para ti, en ti; sabes del amor que por ti siento. Que hice cartas o poemas con dolor no fue por ti, el dolor siempre fue por mi y pero siempre iba el amor por ti... dentro. No hay cartas de amor porque desde hoy voy a ser amor y no tengo tiempo para escribirte, pero cada acto de amor que haga, cada mano que se acerque a mi para consuelo, cada paso que dé lo daré desde la alegría de saber que el amor es cierto ¡es cierto!. Y será mi mejor carta, ¿verdad?. Sé que tú comprendes ésto mejor que yo ...

Si muero hoy no tendrías porque saber más, lo que es, ha sido dicho. Lo mejor de nosotros no puedo escribirlo, no hay forma de manifestar el amor. Ahora, si hubiera un día más para nosotros, eso acontecerá tal como debe ser, en la libertad del destino y cierro mi ciclo de casi siete años escribiéndote cartas porque ésta si te la haré llegar y si hubiera un tiempo más juntos, las cartas las escribiré en tu piel y con mi cuerpo; el sobre será el alma e irán llenas de besos. Por fin mis cartas llevan nombre y apellido, de nombre BienAmado y de apellido el Bautismo que encontraste en este cuerpo ¡no lo olvides!, ¡no te conformes con menos!.

No te puedo amar más porque no hay amor más grande que este que por ti siento. Salvaste no mi vida, que esa terminara cualquier día. Salvaste mi alma, mi sonrisa, mi poema, mi mejor sentimiento cuando el domingo dijiste "buenos días mi amor" y la luz virginal borro el dolor, los engaños, las mentiras e hiciste que fuera un domingo de resurrección al saber que palpitamos los dos en este gran universo. Así como sé que salve algo de ti y espero, deseo con todo el corazón que eso que ahora está a salvo sepas conservarlo, porque yo a pesar de que me quedo, me marcho del camino del sufrimiento... simplemente soy una mujer Bendecida y ya no espero -el amor ya está dentro-.

Te amo, y no te digo nada ... todavía.

Ylia©

Cartas de amor, en botellas, en alas de paloma, en mensajeros humanos, en letra, con tinta, con sangre...... y todas ellas con amor, un profundo y verdadero amor ........ Ylia
Un minuto cartas de amor ©
Galicia - México
Nota de la Autora
Nota de la Autora:
Tengo demasiados amigos llamados Juan, podría haber hecho la carta a José (El Carpintero),
a Xosé (El Impostor) o a Noé (El Barquero)
pero le tengo mucho amor a este San Juan Bautista - de carne y hueso -
y esta época me siento muy apegada a la fe, tanto que quisiera ser Bautizada de nuevo.

En nuestro Territorio Comanche el arco y la flecha sólo son de adorno, aquí parece el Nirvana.
Y la canción que canta Alejandro Fernández de "Como quién pierde una estrella"
es que la carta ha sido escrita en Septiembre, mes Patrio en México
¡Viva México ....!
Y nadie pierde una estrella, porque para eso hay tantas en el cielo.




 "Más no me canso nunca de esperar en la calle;
cada día voy a las puertas de la ciudad
con un alcolla de vino...
podrías regresar sediento.
¡Oh!.
Si pudiera contraer la superficie del Mundo
Para reencontrarte de pronto, de pie, a mi lado".
Mao Tse-Tung
Liriche Cienesi
Turín 1968

Y el mantra que me enseñó un amigo
que se ha vuelto
mi rito, mi oración, mi alimento.
"Hay vida ... estamos viviéndola.
hay brisa, hay camino, lo estamos andando"..
Ylia
Septiembre 2005

Como Rut,
como dijiste un día....
"No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada"

Página en constante verdad.
Un gran amor, el verdadero... sólo llega una vez en la vida ...
Pero hay mucho amor y muchas vidas dentro de la vida misma.
Somos seres en evolución.
El sufrimiento no existe a menos que creamos en él, venimos a ser seres felices, seres de Luz
así que deseo que sí tú que lees ésto pasas por un mal momento sepas que:
"Todo pasará ..." y que saldrá el sol.
Aunque a veces tardamos para verNOS. Y que vale la pena esperar por "el beso"...

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