Un minuto ... Carta Veritas
La vida son dos minutos ... y este minuto es para el amor.
Carta ... entre Castilla y Galicia
Ylia

 

Mientras escribo esta carta olvido deslindar la forma de los actos y soy madera, barco, luz; idioma inventado por ti, oficiando en tus manos y comulgando en tu ser. Se que te vas y me quedo sin la noche de San Juan, se que el camino a Santiago está detenido, que aún, no lo puedo caminar. Hasta no llegar al destino lo que manda es el camino; y sin preguntarme has decidido tu senda, que va sin mi mano, junto al mar.

No se sí vale la pena el precio que hay que pagar por vivir
Carta entre el mar y el cielo
Rúa que Serpentea
Puebla de Sanabria y Portugal

Año de gracia, mes sexto, día 7

Amado Hombre Tierra de Mar:

Entre Castilla y Galicia
navegas en mis lágrimas
forajido de mis sueños.

Es el barco de tus manos
el lugar que echo de menos
para habitarlo de deseos.

Esta carta no es un verso, es una túnica de ventisca para cubrir el desfiladero que nos ve pasar. La vida nos ha emboscado como las nubes que van cargadas de hielo y habita el paisaje de sonidos de gaitas, viento, alegres tristezas que acarician y desnudan para ser sólo dos desconocidos que sueñan, sin saber soñar.

Cada naufragio nuestro
cada noche no dormida
cada grano de tu sal
cada despedida en caricias
-no dichas-
cada marca de tus arrugas llena los bordes de mi espalda.

Anoche mientras dormías pinte estelas en tus piernas
haciendo un nombre nuevo
Rúa Deseo Nostálgico del Amor Azulolivo.

Como dos caminos que se reúnen de manera causal:

Soñamos sin saber soñar
soñamos sin dormir
despertamos sin despertar.

Dibujé en tus manos
ensalmos de esperas:
que esperan...sin esperar.

Escucho tu voz de nueva cuenta preguntando la hora.

Es hora Hombre Tierra de Mar
de cosas sagradas
de caminar y ser calle
de ser un día insólito
de ser milagro asombrado.
Para mi ... es hora de marchar.

Un día te darás cuenta
de que juntos fuimos la unidad.

Un día
cargarás las vasijas de barro,
irás a por una ley
que no tenga perfecciones
ni sea redonda
ni rebelde
ni divergente
una ley que no juzgue
sin antes ... escuchar.

Casi es noche de San Juan, casi... falta tanto y tanto faltará. Los pregones son los míos, oasis en medio del campo, montañas llenas de verde o de color que se funda en desarmonías, que engarza la perfección que tiene la tierra, en contrapartida con el desperdicio de la creación perecedera que dice que amar, tiene fecha de caducidad. Pero yo se que se puede amar en golpes de años cóncavos o en días convexos al mismo hombre hasta el fin del universo.


Mientras escribo, como el viento, olvido deslindar la forma de los actos y soy madera, barco, luz; idioma inventado por ti, oficiando en tus manos y comulgando en tu ser. Sé que te vas y me quedo sin la noche de San Juan, sé que el camino a Santiago está detenido, que aún, no lo puedo caminar. Hasta no llegar al destino lo que manda es el camino; y sin preguntarme has decidido tu senda, que va sin mi mano, junto al mar.

Esta carta no es un verso, es una túnica de ventisca para cubrir el desfiladero que nos ve pasar. La vida nos ha emboscado como las nubes que van cargadas de hielo y habita el paisaje de sonidos de gaitas; alegres tristezas que acarician y desnudan para ser sólo dos desconocidos que sueñan, sin saber soñar.

Casi es noche de San Juan, casi... falta tanto y tanto faltará. Los pregones son los míos, oasis en medio del campo, montañas llenas de verde o de color que se funda en desarmonías, que engarza la perfección que tiene la tierra, en contrapartida con el desperdicio de la creación perecedera que dice que amar, tiene fecha de caducidad. Pero yo se que se puede amar en golpes de años cóncavos o en días convexos al mismo hombre hasta el fin del universo.Casi es noche de San Juan, casi... falta tanto y tanto faltará. Los pregones son los míos, oasis en medio del campo, montañas llenas de verde o de color que se funda en desarmonías, que engarza la perfección que tiene la tierra, en contrapartida con el desperdicio de la creación perecedera que dice que amar, tiene fecha de caducidad. Pero yo sé que se puede amar en golpes de años cóncavos o en días convexos al mismo hombre hasta el fin del universo.

Has sido, sin saberlo el perfume inmaculado, mis nudos desatados, el incendio que se guardará en el estuche de mis labios y cuando ames a otra: abre los ojos para ver mis perlas goteando entre lunas y sangre; porque a tu lado abracé los senderos, la libertad y los desafíos del pulso del mundo.

Así te he amado, has sido mi causa, mi bandera, mi cuenco, mi homilía. La mesa estaba llena de cantos, el canto lleno de besos que tenía un sabor prometido; besos salobres, ilimitados, pintados de verdeazulterroso, besos que no serán suficiente para la noche que está por venir.

Sabores inacabados, aventuras en cada paso, licor de hierbas ataviadas de espejismos cancelados. Soy la canción desconocida, la musa que habita las partituras que no escuchas, el beso escondido en los pinceles de las pintadas que viven en las paredes que pisan de puntilla tus vigilias, ansiedades, sobrevivencias, santidades infernales.

Lloro por el día de los besos sedientos, caminando entre cielos estremecidos; sonrío por las fechas que nunca festejaremos, por los verdes y azules de la suerte que lamió nuestro tiempo, y aunque gracias a eso, somos eternos; el saber que el viento de la noche me cubre, aún de día, duele más de lo previsto.

Lo desconocido me parece tan entrañable; cada camino a tu lado, parece algo ya vivido; el Déjà Vu es mi oración cada despertar. No planeo grandes preguntas, sólo es mirar el paisaje entre agua y tierra para saber que preguntar, es resbalar por la perspectiva de los olvidos. Pero sobre todo de las mentiras que engañan el paisaje de lo que en realidad somos. Me inventaste y no conocías que dentro de mi me habitan un ángel y un demonio. Así suele ser la vida, no hay más... ni menos.

Me cubriste de tal perfección que me asusté del personaje que labraste de mi; la primera noche sabía que por la mañana estaría rota la esfinge y que brotaría barro, lodo; detrás de todo eso, supe cuando te vi dormido, que el camino tendría muchas lágrimas. Hay que amar la fantasía, pero dormir con la realidad.Me cubriste de tal perfección que me asusté del personaje que labraste de mi; la primera noche sabía que por la mañana estaría rota la esfinge y que brotaría barro, lodo; detrás de todo eso, supé cuando te vi dormido, que el camino tendría muchas lágrimas. Hay que amar la fantasía, pero dormir con la realidad.

Cuerpo celeste afanado en ser más de esta tierra que el mismo canto, que la misma lluvia que resbala por cada paraje, por cada silencio, pisando desde siempre la palabra de mis versos. El viento de la noche despeina la memoria de tus promesas, te veo y sé que desmontas una a una porque me has amado, sin amar.

Mis ojos se vuelven mansos, la pasión es el hogar; guardo el te quiero y la ternura. Tus manos el sol naciente y me visten de silencios; envuelvo en hojas el paraje porque no puedo cantar. Sé que con un día más romperíamos los rincones, pero una sabe en los ojos traslucidos dónde está el final.

Te miro dormido y sé que para liberar habrá que dejarte marchar sin entreabrir los labios. Sé que mi flor de lis es sólo una pena melancólica; que me abrazaste, sin saberme aceptar. Sé que cuando te vayas te llevarás todo; la costa, el mar, los labios, el aire.

¿Dónde dormirás?. Cuando camines, ¿me pensarás?, ¿tanto como te pensaré?. Alimento mis convicciones porque aunque no estarás, dormirás, como esta noche, en cada pedazo de viento de los tiempos insomnes que quedan por pasar.

El crimen verdadero, vida de mi vida, sería que tu canto no cantara más, que tus palabras fueran a dormir en la bofetada del silencio. Lo demás será sólo estar en el abanico de los días, viendo cada uno, como un hilo del tejido, donde al final tus hilos y los míos vivieron, viven y vivirán sin que nadie lo sepa, sin que a nadie le importe; sin haber caído en el abismo del olvido, porque lo alimentamos con la sangre de lo que soñamos ser, sin saberlo defender.

Cada Rúa caminada me hace saber que hay huellas en la piel, en cada verso, en cada amanecer sin ti y contigo al mismo tiempo. Somos tan inmensos como este mar que me mira sorprendido, que no sabe de donde me salen tantas lagrimas que siempre se secan al viento. Te miro de reojo al amanecer y se que no me quiero ir. Perder el bien es destronar los días, ser bruma, lamer escombros; pero la humildad del día me dice que siempre hay que proseguir. El hogar que me llevo de ti, está con vigas de madera y a través del respiradero veré el sol salir y aunque no estaremos juntos, sé que ese sol es el mismo que sale para ti.Cada Rúa caminada me hace saber que hay huellas en la piel, en cada verso, en cada amanecer sin ti y contigo al mismo tiempo. Somos tan inmensos como este mar que me mira sorprendido, que no sabe de donde me salen tantas lagrimas que siempre se secan al viento. Te miro de reojo al amanecer y se que no me quiero ir. Perder el bien es destronar los días, ser bruma, lamer escombros; pero la humildad del día me dice que siempre hay que proseguir. El hogar que me llevo de ti, está con vigas de madera y a través del respiradero veré el sol salir y aunque no estaremos juntos, sé que ese sol es el mismo que sale para ti.

Andariego, serás el camino, hoja de papel salomónico, breve, conjunta en la inundación de mis días y caricia que llena mis ánforas existenciales. Que esta noche es la última que andaremos tierra dentro de nuestros cuerpos.

No sé en qué ciudad vives hoy, no sé si tomas el metro; si andas en la autopista, si quitas las armas a los necios. No sé si es que bebes café, si sigues destilando aguardiente antes de dormir; pero sé que te prolongaras en mi, que serás el territorio, la flecha, el arco y el cuerpo de mi cuerpo.

En tu ausencia escribo palabras que merodean la quintaesencia de la emboscada de las promesas que bogan en el mar del Arca de Noe. Abrazo la tarde que no renuncia a ser noche, no hago el amor en la mañana que denuncia la luz a la oscuridad que deambula en tus colores.

Amo cada pregunta tempestuosa, la lejanía, el saludo, el color deslavado de manos, las roturas asustadas de los míos. Echo de menos esa tarde donde fabricamos secretos y canturreos. Sí es que hay sombras en tus días, vida mía, pónlas en el diccionario de los vientos exánimes, ¡quémalas como la hierba!, que pervive cada día imaginando que es un narciso y danza junto al mar; decodifica tus vuelos y los míos porque cada mito que se rompe, ¡sábelo!, recita en rituales convenidos la labor de ser, sin estar.

Fuimos sin quererlo incrustaciones en los muros, miradas que no se reducen a replegar la vida, moradas humildes; sin embargo, yo siempre supe más de ti, que tú de mi. Nunca supiste que me dolían los días cuando no estabas, que la piel dejó de ser un laberinto en tus manos, que avance hacia ti, cruzando todos los mares y ciñendo el entendimiento de amarte, sin perder de vista tus fragmentos. Que amé de ti lo más humano y lleno de defectos; que vi más allá de lo que supiste mirar.Fuimos sin quererlo incrustaciones en los muros, miradas que no se reducen a replegar la vida, moradas humildes; sin embargo, yo siempre supe más de ti, que tú de mi.

Nunca supiste que me dolían los días cuando no estabas, que la piel dejó de ser un laberinto en tus manos, que avance hacia ti, cruzando todos los mares y ciñendo el entendimiento de amarte, sin perder de vista tus fragmentos. Que amé de ti lo más humano y lleno de defectos; que vi más allá de lo que supiste mirar.

Nunca preguntaste nada, acepté la emboscada de no querer saber. Yo no tengo excusa, callé, no porque me faltaron palabras. La noche se entreabría a mis brazos y no pude demorar sumergirme en tu destino. Más allá del silencio estaba la palabra escrita en esas lágrimas del primer contacto. Más allá de decirte te quiero, estaba el compartir la noche, el sueño y amanecer en ti.

El resplandor de la dicha ciega tanto, que el tapiz a veces es sólo una línea en el horizonte; una no dice, no porque no tenga nada que decir, sino porque el encuentro con el amor verdadero, nos deja insomnes, como brizna en un jardín. Nos desgarra, nos deja inmóviles. Cuando debajo de la piel hay estrellas sólo es mirar la transparencia de amar y querer vivir. Y creer, como en el cuentos, que habrá un día donde Dios sostenga la palabra de amar en el punto exacto, donde el campo sea el rostro de entender la sin razón y no cerrar la puerta; pero eso sólo pasa en los sueños. La realidad es tal como debe ser... el viento, sólo el viento...

Te vi marchar y me desplomé, el santuario fue romper las quimeras en las vías rápidas y cada doce horas una oración de Epifanía se desplazó en el grito del mundo; la aridez me bordó gruesos limites al darme cuenta de que dije adiós a los amaneceres, a la lágrima a trasluz de la felicidad. Cuando el viento entretejió juicios sin perdones, mi barco se alejó de la costa y asumí que el paraíso prometido era un naufragio que indeleble se tatúa en la piel.Me verás marchar y me desplomaré, el santuario es romper las quimeras en las vías rápidas y cada doce horas una oración de Epifanía se desplazará en el grito del mundo; la aridez me bordará gruesos limites al darme cuenta de que dijimos adiós a los amaneceres, a la lágrima a trasluz de la felicidad. Cuando el viento entretejió juicios sin perdones, mi barco se alejó de la costa y asumí que el paraíso prometido era un naufragio que indeleble se tatúa en la piel.

Deseo para ti que despejes los cerrojos, que sepas que el camino es dar rienda suelta a tus palabras. Que hagas del papel un noble arsenal de prendas robadas a las nubes. Que te desvistas cada víspera en tibias rebanadas de besos, cenes en tu cuerpo ocultando los celos de la fragancia que es la esencia amotinada en este mundo. Tires la mortaja y te regales a la vida; que vivas y seas un destino sin subsuelos.


Amor mío, desgarra en cualquier ciudad, en cualquier guiño la prisa de los galgos que van a morir en una calle cualquiera, abre los puños, la piel, deja las venas al aire; y se, bienamado hombre, la décima, el vacío, el evangelio del corazón que resucita en el refugio de las lagrimas, porque el precio que hay que pagar por amar así, es el misterio de las heridas humanas para despistar al cobrador que llega por su cuota de alquilar, por un fogón de amor y pasión, tan eterno, como el mar vestido de azulverdeluzdesombras.

Nosotros... tenemos raíces inversas, lluvias, caminos, profanaciones y creencias escondidas en otoños, en viajes que no hemos hecho, en boletos guardados y por eso, sólo por eso, podemos mezclar las fauces que nos miran atónitas con el presagio de ser aplausos goteando en cada estación de cualquier tren, de cualquier ciudad.Nosotros... tenemos raíces inversas, lluvias, caminos, profanaciones y creencias escondidas en otoños, en viajes que no hemos hecho, en boletos guardados y por eso, sólo por eso, podemos mezclar las fauces que nos miran atónitas con el presagio de ser aplausos goteando en cada estación de cualquier tren, de cualquier ciudad.

Pintadas que no hemos hecho, que dicen que tú, acampas en estos ojos que matizan la bienaventuranza de la tertulia de mi sangre, en esta tierra que me dá cielos, montañas pintadas de colores, un mar filoso y la humildad de recoger con mesura y tristeza piedras pulidas por el tiempo que son la textura de tu alegría, el cáliz de tus orígenes y el improvisado beso de nuestra vida en lugares distintos, bordados con avenidas diferentes pero suspirando fundidos en esta Rúa de vida que, pese a todo, nos ha de ver reír.

Tú me enseñaste a amarte, ahora aprenderé a olvidar. Semos los mejores! nunca lo olvides.

Besos escritos en el viento de la noche. Te amo, es cierto y no te digo nada ... todavía.

Ylia

Cartas de amor, en botellas, en alas de paloma, en mensajeros humanos, en letra, con tinta, con sangre...... y todas ellas con amor, un profundo y verdadero amor ........ Ylia
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Puebla de Sanabria - España
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Puebla de Sanabria es citada en el acta del 569 asociada a Ourense (Galicia)

"... Coma o vento.
Mais iste noso amor difícil rompeuse,
-vidrio de sono fráxil-
nun rochedo de berros
e agora non somos máis que sombras."

Celso Emilio Ferreriro
De: Longa noite de pedra


"...Como el viento.
Pero este nuestro amor difícil se rompíó,
-vidrio de suelo frágil-
en un roquedal de gritos
y ahora no somos más que sombras".

Página en constante verdad.
Para amar Verita... No juzgar sin perdonar

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