Bardos - Poietés
Everardo Antonio Torres G.

 
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Deseos

Hoy quisiera tener en las manos
un poco de noche
con aros de luna menguante y dormida,
quisiera una yegua desnuda, sin brida,
tendida en la hierba seca de los sueños,
mirando en silencio la paz de tus senos
y el vuelo tendido de una mariposa,
quisiera... qué cosa, un violín de sol,
de azul encordado y estuche de al menos
dos de tus sonrisas, envueltas en brisa,
desde tus costillas hasta mi canción;
quisiera un sillón, en alas de un búho
pasearme desnudo por la sala sola,
en la mar que habita treinta caracolas,
y en los ojos mudos de tu corazón.

Quisiera una parra, dos tragos de vino,
una salamandra que a medio camino
se estampe en tu vientre de sombras de trigo,
de lluvia descalza de viento y licor.
Quiero tu temblor, al clarear la aurora,
una cantimplora guarnecida en llanto,
el abrigo blanco que te desnudaba
a las siete treinta, lejos de la cama,
cerca del armario, ritual milenario,
puntual como otoño de amarillo canto,
como las sandalias pequeñas y el manto,
que sin preguntarte tu espalda besó.

Quiero un corazón, para deshojarlo
cuando vuele el cuervo, cuando los guijarros
blancos del desierto traspongan mis pasos,
cuando los ocasos desde mi ventana
sepan a mañana y en tus ojos claros
renazcan las horas de luna temprana
de jadeo y sudor.

Quiero una canción, para enamorarla,
entre los recuerdos que dejó tu falda
a la mecedora, a las medias vueltas
que guardó la alfombra en todas las sombras
y en todas las formas que inventó el amor.

Quisiera que fueran las seis de la tarde
para levantarme sin decir adiós.

E. Antonio Torres Glez.
Durango-México

Libros editados por El Taller del Poeta - Pontevedra

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