Bardesas - Poiétrias
Gaviota - Colombia

 

Vacía de tí

Me estoy llenando de silencios
de ausencias
de susurros y nostalgias
de caricias prohibidas
de presencias ajenas
de soledades
de vanas esperanzas
de angustias
de adioses 
y me estoy quedando vacía de tí.

La Aparecida - Tratado de Locura Urbana

Mientras la mañana avanza lentamente, unas sombras oscuras se disipan y la luz les descubre sus harapos. Los locos urbanos que se cruzan en mi camino se me antojan seres que iniciaron su trascendente viaje a otra dimensión en una nave que zozobró en la angustia y se han quedado en tierra, con todos sus sentidos abiertos a ambos mundos. Deambulan ajenos a éste, cruzando calles con semáforos de colores apagados. Rondan las fronteras de un más allá cuya llave pende colgada de sus míseros collares de mugre.

Uno a uno los descubro. Juanchito habita los miedos de mi infancia. Su ropa renegrida, y su cúmulo de cajas sucias despedían un olor a pescados viejos. Tantas veces quise darle un tinto caliente, unos zapatos buenos, unas camisas limpias y tantas veces murió mi caridad crucificada por el terror que inspiraban aquellas sentencias de la nana: "Si no duermes temprano, Juanchito te lleva".

Luego vino Gloria. La loca Gloria que en cada casa descubría un cadáver producto de una riña de amantes, de un pleito a cuchillos. Para ella todas las casas olían a sangre. La luz que formaba un pozo en las terrazas tenía la viscosidad de la sangre casi coagulada, y el lento gotear de las mangueras en los jardines tenía el sonido macabro de la sangre cayendo lánguidamente sobre los pisos que antes reprodujeron los pasos discretos de los amantes furtivos. Cada vez que Gloria se cruzaba por mi camino, y le oía sus gritos acusadores señalando cualquier casa y su plop, plop, explicando como la bala, el cuchillo o la navaja habían acabado con el amante infiel, yo me estremecía de espanto. ¡¡¡ Qué cosa sangrienta son los amantes!!! Y me quedaba varios días pensando si el veneno era la única manera romántica para morir de amor, porque en esos tiempos morir era solo un asunto físico.

Luego vinieron todos esos locos que se atiborraron de drogas, que falsificaron sus boletos de viaje, se colaron por la puerta de equipajes, y se tendieron a dormir sueños plácidos allí donde la turbina alcanza su máxima velocidad de propulsión. Locos que saltaron al vacío con un paracaídas de polvo, de hierba, de envolturas gelatinosas. Locos a marchas forzadas, locos esclavos, locos de viajes cuyos rumbos no iban al asombro y se quedaron con los ojos inusitadamente abiertos esperando los fuegos fatuos de unas orgías donde los colores eran sonidos huecos.

En un viaje de esos se quedó Dalia. Dalia que enseñaba matemáticas con la dulzura de una niña que enseña sus postres de barro y sus pasteles de arena. Dalia que pintaba ecuaciones como si fueran alas. Dalia y sus logaritmos existenciales. Cuando veo a Dalia, pienso en aquellas monedas que contaba con voz saltarina para enseñarnos la diferencia entre tener y ser. Dalia sigue perdida en estas calles, atada a la geometría de dos dimensiones, perdida en las aristas de un triángulo amorfo. A veces la encuentro desnuda junto a la fuente del parque, tomando con sus manos el agua azulosa para quitar de su piel ese color cetrino que tienen los muertos cuando no se bañan antes de su partida.

Al cruzar el bulevar de la 58, encuentro a Modelia, quien fue portada de revistas y diva de algún diseñador en franca decadencia. Modelia no es su nombre, pero así le dicen porque aún a bordo de sus lycras roídas y sus zapatillas descosidas, anda con paso elegante, las manos a la altura de la cintura desafiando las modas nuevas, posando eternamente para unos flashes que hace rato no brillan a su alrededor. Modelia tiene cuerpo de reina y semblante de carátula de revista frívola. Modelia, como una brigittebardot criolla ha adoptado un perro. Lo lleva amarrado a una traílla de trapos oscuros. El perro deambula con ella, come de su mano, duerme a sus pies, sacia su sed en la misma fuente donde Dalia lava su túnica. ¿ Sabe el perro que Modelia camina en puntillas por la frontera que desdibuja este mundo y aquel? Sólo sé que el perro le es fiel.

Que los locos van directo al cielo cuando experimentan su segunda muerte, lo supe el día que Noris se agachó frente a la ventana por donde los Gemelos la espiaban para ver si venía a robarle sus mas preciados juguetes. Y al volverse a poner en pie, una figurita sangrante tenía en sus brazos. Noris parió en cuclillas sobre la grama. Cuando al unísono los Gemelos explicaron a su madre que estaba haciendo Noris en el jardín de enfrente, hubo que ver para creer. Los paramédicos confirmaron que el parto había sido completo, y de la calzada recogieron, en una bolsa de plástico amarillo, una placenta que más parecía un escupitajo sanguinolento.

Eran las once de la mañana cuando Noris dio a luz. A las tres de la tarde, fuimos a ver a la criatura llevándole ropitas nuevas, biberones y una canastilla de encajes rosas. A través del cristal de la sala-cuna reconocimos enseguida a la hija de Noris, y la enfermera nos lo confirmó: la niña es un ángel caído del cielo. ¡¡¡ Así tenía que ser!!!

En cada loco urbano sigo descubriendo una primera muerte mientras vigilo para que la mía llegue tardíamente a la cita y coincidan ambas en un sólo viaje expreso.



Se buscan palabras

Yo, pecadora me confieso ante vosotros hermanos que he he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión:

Las palabras se me escapan con las primeras brisas de la tarde, se me pierden en los horizontes, en bandadas vuelan atravesando ventanas buscando un pretexto para que germinen en sonrisas...

Por la palabra arrastro la gula de la poesía, la lujuria de la metáfora, la avaricia del símil, la envidia de la armonía, la ira de las ironías, la soberbia de los epítetos, la pereza de los silencios...

Por obra y gracia del calor de los amigos me confino a la playa mas cercana del sol negándome a cumplir con la saludable sentencia de ganar el pan con el sudor de los demás...

Por omisión, olvido los desagravios, las ingratitudes, esperando que me perdonen como perdono que me olviden los demás :-)))

Por mi culpa, por mi grandísima culpa, por eso ruego a vosotros, forelianosadictos, que intercedáis por mí ante los ángeles para que me presten sus alas cuando las mías estén cansadas y que la playa mas cercana al sol sea nuestro refugio por los siglos de los siglos.

Amén.
¡ Que las musas despierten pronto !


Un poema enano

¿ Un poema, dices ? 
¿ Un poema, esperas ? 

¿ Quieres que mi pluma diga 
lo que sienten 
tus sentimientos ? 

¿ Quieres que mi voz 
tan diciente 
murmure las frases 
que tu silencio acallan ? 

¿ Quieres que mis versos 
canten lo que 
tus cantos no cantan ? 

¿ Quieres que teja 
con palabras lo 
que implacable 
el tiempo 
destiñe, deslustra 
acaba ? 

Te presto mis alas, 
te regalo mis palabras... 

Toma el hilo de 
mis pensamientos ... 
y borda tú los 
sentimientos ... 
porque hoy no puedo 
robar los sentires 
a tu alma enamorada.


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Para liberar las penas y los poemas
hay que cantar bajito.
Entonar sólo cosas ciertas
promesas que no se rompan
juramentos solares en el desierto.
Permanecer atento al movimiento de la vida
los brazos hacia el cielo
y luego ser sólo de relámpagos y tiempo


Ylia


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